Decálogo para desarrollar efectivamente las competencias lingüísticas
Por: Migue Ángel Dirzo
@MiguelDirzo

La gran incertidumbre en la mayoría de los padres de familia
al momento de que sus hijos ingresan a la educación básica (preescolar, como
primera instancia y en la cual hemos de centrarnos) es: ¿y cuándo aprenderán a
leer y a escribir? Es una duda razonable, e incluso muchos de los docentes y
las docentes se enfrentan a esta dificultad. A continuación se desarrollará un
decálogo que facilita la adquisición de competencias lingüísticas:
1. El
proceso de alfabetización no se centra únicamente en la lectura y escritura, es
por sobre todas las cosas, como primera instancia, el dominio del lenguaje
hablado; es decir, el dominio de la lengua materna, y después así, el dominio
de la lectura y escritura (Garton y Pratt, 1991, p.19). En casa, antes de que
se instigue o presione al alumno a repetir las vocales o el abecedario ―casi
siempre, memorísticamente―, por tener la concepción errónea de que eso ayudará
a adquirir más rápidamente el proceso de lecto-escritura, los responsables del
cuidado del niño tendrán que enriquecer primero su lenguaje, desarrollar
discusiones verbales enriquecedoras y aumentar su propio vocabulario. Un
ambiente familiar o escolar rico en comunicación oral, facilita el desarrollo
de las competencias lectoras.
2. Las
propiedades del habla del cuidador (familiar o docente) activan un papel
importante en el juego del lenguaje, facilitando la competencia verbal. Si el
cuidador comente errores lingüísticos, muy probablemente serán imitados por el
alumno; por lo tanto, si el cuidador utiliza correctamente sus palabras, muy
probablemente el alumno adquirirá destreza en el habla.
3.
Diseñar estrategias y propuestas, así como
evaluar la enseñanza de la lengua (Arnáez, 2006, p.8). Es importantísimo que la
enseñanza de la lengua esté basada en un plan y una estrategia (planificación),
para que la enseñanza sea sistemática y coherente. Dificulta y entorpece el
querer enseñar a hablar, leer y escribir
adecuadamente, sin un plan que nos ayude. El eclecticismo dificulta el proceso
de lecto-escritura.
4.
El dominio de las habilidades gráficas; es
decir, el dominio de la escritura, es análogo y va estrechamente relacionado
con el dominio de la articulación. Al mismo tiempo que los alumnos comienzan a
dominar la lengua materna se van internando al mundo de lo escrito.
5.
Enseñar a escribir requiere de un gran
esfuerzo por parte de los cuidadores,
además de habilidades de psicomotricidad fina por parte del alumno. Es decir, antes de poner frente al niño una hoja de
papel y un lápiz para sus primeros trazos, es imprescindible que el niño, salte
en dos pies, en uno, repte, gire, corra, etc. Hay que explicar a los padres de
familia, que la lecto-escritura es un proceso, y es imposible saltarnos etapas
de desarrollo. Por lo tanto, para poder pinzar un lápiz para escribir,
primero hay que mover todo el cuerpo (psicomotricidad
gruesa).
6.
Hay que tener calma. La lengua y el dominio
instrumental (leer y escribir), son aprendizajes lentos y progresivos (Cassany, Luna y Sanz, 2002, p.
19), nunca hay que desesperarse al no
ver progresos rápidos. Si estamos llevando un programa adecuado, muy
seguramente los aprendizajes se verán reflejados tarde o temprano. Lo que hay
que evitar a toda costa, es presionar a los alumnos para que avancen a un ritmo
acelerado, o a un ritmo de aprendizaje, que no es su ritmo.
7.
Todos somos responsables de la
alfabetización de los niños. “Todos los profesores son maestros de la lengua”
(Cassany, Luna y Sanz, 2002, p. 26). No
deleguemos responsabilidades. Y hay que ir más lejos, el docente o la docente
no son los responsables únicos del aprendizaje de la nueva sociedad, si
queremos una sociedad alfabetizada, consiente y crítica, el trabajo es de todos
y ningún actor social tiene menos peso que otro. Los padres, la familia, los
tutores, las instancias gubernamentales y
no gubernamentales, los programas (los creadores del currículo escolar),
los docentes. Todos somos los responsables de la alfabetización.
8.
Uno de los primeros pasos hacia la lectura
es el contacto físico con ella. “Los niños y niñas que desde pequeños han
manipulado cuentos están mejor predispuestos para el aprendizaje” (Cassany,
Luna y Sanz, 2002, p. 26). Los alumnos toman conciencia de la letra impresa,
cuando viven rodeados de ella; es decir, cuando los portadores de texto son
múltiples, enriquecen el ambiente alfabetizador y construyen un mundo donde las
letras son prioridad. Entre más libros, revistas, diarios, haya en la escuela y
la casa, más predispuestos estarán los alumnos a leer.
9.
Uno de los primeros pasos hacia la escritura
es el dibujo. Nunca limites las ganas de dibujar de un alumno, con el dibujo el
niño reinterpreta su mundo y lo plasma materialmente. Los símbolos del dibujo
tiene significado, igual que las letras; ejemplo, “esta es mi mamá y me
quiere”, “estas son las vacaciones con mi tía”, etc. El dibujo irá progresando
paulatinamente hasta convertirse en grafía. Provoca el dibujo, no lo apabulles.
10.
Reduce tajantemente el vocabulario
televisivo, es monótono y escasamente rico, no provoca ningún impulso para la
comprensión de la lengua. Reduce la televisión y aumenta la lectura con la
familia y amigos.
11.
Motiva a los niños, forma hábitos de
lectura, inyéctales el amor por el aprendizaje. La motivación es uno de los
motores que dará fuerza e impulso al proceso
de alfabetización. Recuerda “los alumnos no aprenden porque no están
motivados, pero a su vez no están motivados porque no aprenden” (Pozo y Gómez,
2009, p.45). Busca que el alumno se interese por el aprendizaje. Habar
correctamente, leer y escribir son
juegos divertidos y emocionantes.
12.
Busca que el alumno aprenda correctamente su
lengua materna, para que después aprenda una segunda y una tercera y una
cuarta, y todas las leguas que pueda aprender. Tan hermoso es el inglés, como
el francés, como el náhuatl y el
tzotzil. Entre más lenguas aprenda, más grande será su mundo.
Referencias Bibliográficas
Arnáez, M. (2006). La lingüística aplicada en la enseñanza de la
lengua: una línea de investigación. Letras: Maracay.
Cassany, D. Luna, M. y Sanz, G. (2002). Enseñar la lengua. Graó:
Barcelona.
Garton, A. y Pratt, C. (1991). Aprendizaje y proceso de alfabetización:
El desarrollo del lenguaje hablado y escrito. Paidós: Barcelona.
Pozo, J. y Gómez, C. (2009), Aprender y enseñar ciencia. Morata: Madrid.
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