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Síndrome de Reye

¿Qué es el síndrome de Reye?

El síndrome de Reye es una enfermedad sumamente infrecuente pero grave que puede afectar al cerebro y al hígado. Es más frecuente en los niños que se están recuperando de una infección de origen viral.
Aún no se entiende del todo bien, pero los estudios han relacionado este síndrome con el uso de medicamentos que contienen salicilatos (como la aspirina, que contiene ácido acetilsalicílico) durante una enfermedad viral.
Raramente, puede causar la muerte en un plazo de horas. Puesto que se trata de una afección de riesgo vital, el síndrome de Reye se considera una urgencia médica.
La detección precoz y el tratamiento inmediato son fundamentales. Las probabilidades de una recuperación total mejoran cuando el síndrome de Reye se trata en sus primeras etapas.

¿Quién puede desarrollar un síndrome de Reye?

El síndrome de Reye afecta principalmente a niños de entre 4 y 14 años de edad. La cantidad de casos de esta enfermedad ha disminuido considerablemente desde que los médicos empezaron a recomendar no administrar medicamentos que contengan salicilatos (como la aspirina) a niños y adolescentes, sobre todo durante enfermedades de origen viral.
La mayoría de los casos de este síndrome ocurren durante las epidemias de enfermedades virales, como durante los meses de verano o después de un brote de varicela o de gripe.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del síndrome de Reye?

Los signos y los síntomas del síndrome de Reye casi siempre van precedidos de una enfermedad provocada por un virus, como una infección de las vías altas (un resfriado, una gripe, etc.), una enfermedad que provoca diarrea o una varicela.
El síndrome de Reye puede empezar desde el primer día de una infección viral hasta dos semanas después de este tipo de infección. Entre sus síntomas, se incluyen los siguientes:
  • vómitos frecuentes
  • cansancio o somnolencia
  • en los bebés, diarrea y respiración rápida
  • irritabilidad o comportamiento agresivo
Entre otros síntomas posibles, se incluyen los cambios en la vista, los problemas auditivos y el habla anormal. En las etapas más tardías, el niño:
  • se puede comportar de una forma irracional
  • puede estar confundido
  • puede tener debilidad muscular grave, convulsiones y pérdida de la conciencia (desmayo).
Aunque se trata de una enfermedad rara, el diagnóstico de síndrome de Reye se debe tener en cuenta si un niño está vomitando mucho o presenta cambios en su comportamiento o estado mental, sobre todo si esto ocurre durante o poco después de una enfermedad viral.

¿Cómo se trata el síndrome de Reye?

Los niños con este síndrome se suelen tratar en un hospital. Aquellos que estén gravemente enfermos deberán ingresar en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI).
El tratamiento es de soporte vital, porque este síndrome no tiene cura. El equipo médico se centrará en:
  • Asegurarse de que el niño está bien hidratado y conserva el equilibrio electrolítico.
  • Controlar la nutrición del niño.
  • Observar el ritmo cardíaco y respiratorio del niño.
  • Observar la presión intracraneal (la presión del líquido contenido en el cráneo) y la tensión arterial del niño.
Entre las pruebas que se pueden hacer, se incluyen los análisis de sangre, para controlar las concentraciones de electrolitos y la función hepática, así como técnicas de diagnóstico por la imagen, como la tomografía axial computada (TAC) o la resonancia magnética (RM).
El niño también puede recibir:
  • pequeñas cantidades de insulina para aumentar el metabolismo de la glucosa
  • corticoesteroides para reducir la inflamación cerebral
  • diuréticos para eliminar el exceso de líquidos
Si hubiera convulsiones, estas se tratarían con medicación. Si la respiración se enlentece demasiado o no resulta eficaz, el niño puede requerir ayuda respiratoria, a través de máquinas de ventilación o respiradores.
El pronóstico de los niños con síndrome de Reye ha mejorado gracias al diagnóstico precoz y a las mejoras en su tratamiento. Si un niño llega a las etapas posteriores del síndrome, puede sufrir lesiones cerebrales, tener discapacidades o llegar a morir.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Llame al médico de su hijo o reciba ayuda médica inmediata si:
  • está vomitando mucho
  • presenta cambios de comportamiento
  • tiene una somnolencia extrema
Esto es más importante si su hijo acaba de pasar una enfermedad de origen viral, como una gripe o un catarro.
Por descontado, muchos niños con enfermedades virales presentarán algunos de estos síntomas, y la mayoría de ellos no habrán contraído el síndrome de Reye. Pero es mejor estar seguro de ello, porque un diagnóstico precoz es la clave del tratamiento eficaz de este síndrome.

¿Cómo pueden prevenir los padres el síndrome de Reye?

No use nunca la aspirina ni otros medicamentos que contengan salicilatos para tratar la varicela, la gripe o cualquier otra enfermedad de origen viral. Muchos medicamentos de venta sin receta médica contienen salicilatos, como el subsalicilato de bismuto (por ejemplo, Pepto-Bismol). Asegúrese de leer atentamente los prospectos o de hablar con el médico de su hijo cuando dude sobre si un medicamento es o no seguro para su hijo.
Por lo general, los niños y los adolescentes no deben tomar salicilatos (como la aspirina), a no ser que se cuente con la aprobación de su médico para tratar ciertas afecciones.
Revisado por: Marcella A. Escoto, DO
Fecha de revisión: febrero de 2019

Amarantha Vázquez sábado, 26 de octubre de 2019
Síndrome de Sjögren

Es un trastorno autoinmunitario en el cual se destruyen las glándulas que producen las lágrimas y la saliva, lo que causa resequedad en la boca y en los ojos. Este trastorno puede afectar a otras partes del cuerpo, incluso los riñones y los pulmones.

Causas

Se desconoce la causa del síndrome de Sjögren. Es un trastorno autoinmunitario, lo cual significa que el cuerpo ataca por error al tejido sano. El síndrome ocurre con mayor frecuencia en mujeres de 40 a 50 años y es poco frecuente en niños.
El síndrome de Sjögren primario se define como resequedad en los ojos y la boca sin otro trastorno autoinmunitario.
El síndrome de Sjögren secundario ocurre solo con otro trastorno autoinmunitario como:
  • Artritis reumatoidea (RA)
  • Lupus eritematoso sistémico
  • Esclerodermia
  • Polimiositis
  • La hepatitis C puede afectar a las glándula salivares y parecerse al síndrome de Sjörgen
  • La enfermedad relacionada con el IgG4 puede parecerse al síndrome de Sjogren se le debe prestar atención

Síntomas

La resequedad de la boca y los ojos es el síntoma más común de este síndrome.
Síntomas oculares:
  • Ardor en los ojos
  • Sensación de que hay algo en el ojo
Síntomas de la boca y la garganta:
  • Dificultad para tragar o comer alimentos secos
  • Pérdida del sentido del gusto
  • Problemas para hablar
  • Saliva espesa o en hilos
  • Dolor o úlceras bucales
  • Deterioro de los dientes e inflamación de las encías
  • Ronquera
Otros síntomas pueden incluir:
  • Fatiga
  • Fiebre
  • Cambio en el color de las manos o de los pies con la exposición al frío (trastorno de Raynaud)
  • Dolor articular o inflamación articular
  • Ganglios inflamados
  • Alergia en la piel
  • Adormecimiento y dolor debido a la neuropatía
  • Tos y dificultad para respirar debido a la enfermedad pulmonar
  • Latidos cardíacos irregulares
  • Náuseas y acidez 
  • Resequedad vaginal o micción dolorosa

Pruebas y exámenes

Le realizarán un examen físico completo. Este revelará ojos y boca resecos. Pueden presentarse úlceras bucales , deterioro de los dientes e inflamación de las encías. Esto sucede debido a dicha resequedad de la boca. Su proveedor de atención médica examinará su boca para buscar una infección micótica (Cándida). Puede tener alergia en la piel, el examen pulmonar puede ser anormal, le harán un tacto abdominal para detectar agrandamiento del hígado. Le examinarán las articulaciones para buscar artritis. El examen de los nervios mostrará deficiencias.
Le pueden hacer los siguientes exámenes:
  • Química sanguínea completa con enzimas hepáticas
  • Conteo sanguíneo completo con diferencial
  • Análisis de orina
  • Examen de anticuerpos antinucleares (AAN)
  • Anticuerpos anti-Ro/SSA y anti-La/SSB
  • Factor reumatoideo (posible)
  • Prueba de crioglobulinas
  • Niveles de complementos
  • Electroforesis de proteínas
  • Prueba de hepatitis C y VIH (si hay riesgo)
  • Prueba de tiroides
  • Examen de Schirmer de la producción de lágrimas
  • Imagen de la glándula salivar: por medio de ultrasonido o resonancia magnética
  • Biopsia de glándulas salivales
  • Biopsia de la piel si se presenta alergia cutánea
  • Examen de los ojos realizado por un oftalmólogo
  • Radiografía del tórax

Tratamiento

El objetivo es aliviar los síntomas.
  • La resequedad en los ojos se puede tratar con lágrimas artificiales, ungüentos lubricantes para los ojos o ciclosporina líquida.
  • Si existe una infección por cándida, se puede tratar con preparaciones de nistatina o miconazol libre de azúcar.
  • Se pueden colocar tapones diminutos en los conductos de drenaje de las lágrimas para ayudar a que estas permanezcan sobre la superficie del ojo.
Los fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARD, por sus siglas en inglés) similares a los usados para la AR pueden mejorar los síntomas del síndrome de Sjögren. Incluyen inhibidores del factor de necrosis tumoral (FNT).
Algunas medidas que puede tomar para aliviar los síntomas incluyen:
  • Tomar sorbos de agua a lo largo del día.
  • Masticar goma de mascar sin azúcar.
  • Evitar los medicamentos que puedan causar resequedad en la boca, como los antihistamínicos y los descongestionantes.
  • Evitar el alcohol.
Hable con el odontólogo acerca de:
  • Enjuagues bucales para reponer minerales en los dientes
  • Sustitutos de la saliva
  • Fármacos que les ayuden a las glándulas salivales a producir más saliva
Para prevenir las caries dentales causadas por la resequedad de la boca:
  • Cepíllese los dientes y use seda dental con frecuencia.
  • Visite al odontólogo para que le realice chequeos y limpiezas regulares.

Expectativas (pronóstico)

La enfermedad a menudo no es potencialmente mortal y el pronóstico depende de qué otras enfermedades tenga usted.
Existe un aumento del riesgo de linfoma  y muerte prematura cuando este síndrome ha estado muy activo por mucho tiempo, así como en personas con vasculitis, nivel bajo de complementos y crioglobulinas.

Posibles complicaciones

Las complicaciones pueden incluir:
  • Daño ocular
  • Caries dentales
  • Insuficiencia renal (poco frecuente)
  • Linfoma
  • Enfermedades pulmonares
  • Vasculitis (poco frecuente)
  • Neuropatía
  • Inflamación de la vesícula

Cuándo contactar a un profesional médico

Llame a su proveedor si presenta síntomas del síndrome de Sjögren. 

Nombres alternativos

Xerostomía - Síndrome de Sjögren; Queratoconjuntivitis seca - Síndrome de Sjögren; Síndrome seco (o de las mucosas secas) 

Amarantha Vázquez
Sindrome de Raynaud

El síndrome de Raynaud es un trastorno poco frecuente de los vasos sanguíneos que afecta generalmente los dedos de las manos y los pies. Este síndromef provoca un estrechamiento de los vasos sanguíneos cuando la persona siente frío o estrés. Cuando esto ocurre, la sangre no puede llegar a la superficie de la piel y las áreas afectadas se vuelven blancas y azules. Cuando el flujo sanguíneo regresa, la piel se enrojece y tiene una sensación de palpitación o de hormigueo. En casos severos, la pérdida del flujo sanguíneo puede causar llagas o muerte de los tejidos.
Existen dos tipos: primaria y secundaria. No se conoce la causa del síndrome de Raynaud primaria. El fenómeno de Raynaud secundario es causado por lesiones, otras enfermedades o ciertas medicinas.
Las personas en climas más fríos tienen una tendencia mayor a desarrollar este cuadro. También es más común en mujeres, en quienes tienen familiares con este síndrome y en personas mayores de 30 años.
El tratamiento puede incluir medicamentos que mantengan dilatados los vasos sanguíneos. También hay algunas cosas simples que se pueden hacer, tales como:
  • Mojarse las manos en agua tibia ante el primer signo de una crisis
  • Mantener sus manos y pies calientes en los climas fríos
  • Evitar ciertos desencadenantes como ciertos medicamentos y el estrés
NIH: Instituto Nacional del Corazón, los Pulmones y la Sangre

Amarantha Vázquez
El síndrome de la bella durmiente: cuando duermes más de 15 horas sin poder resistirlo
El síndrome de la bella durmiente se define como hipersomnia recurrente asociada a hiperfagia, hipersexualidad, problemas psiquiátricos y fallos cognitivos.


Se describió por primera vez en 1925 como un padecimiento raro pues su frecuencia de aparición es de cinco individuos por cada un millón.

Otros nombres por los que se conoce son: síndrome de Kleine-Levin, síndrome de hibernación y síndrome de hipersomnia períodica.
Es una enfermedad con la que debutan predominantemente los adolescentes y que afecta a los hombres cuatro veces más que a las mujeres.

¿Cuál es la causa del síndrome de la bella durmiente?

La causa permanece desconocida, aunque varias hipótesis se han trazado en base a la existencia de síntomas similares:
  • Disfunción hipotalámica a causa de tumores situados tanto en el hipotálamo como en el tercer ventrículo.
  • Anormalidad en el metabolismo de la serotonina y la dopamina a causa de desbalances en las rutas serotoninérgicas y dopaminérgicas.
  • Lesiones inflamatorias en el tálamo, diencéfalo y mesencéfalo a causa de infecciones virales.

Características del síndrome de la bella durmiente

Aunque no son los únicos, este padecimiento tiene algunos rasgos que destacan, por ejemplo:
Hipersomnia
La duración del sueño abarca un rango entre 15 y 24 horas por día. Luego de estar ese tiempo dormidos, los pacientes despiertan espontáneamente.
Estos episodios se presentan en promedio durante 10 días y no se rigen por un patrón circadiano.
Con frecuencia las crisis están precedidas de un cansancio abrumador e irresistibles ganas de dormir.
Desórdenes alimentarios
Los pacientes a menudo exhiben hiperfagia, es decir, comen de manera compulsiva, aunque se ha observado que esta característica no se presenta en todas las crisis.
Comportamiento desinhibido
La hipersexualidad se presenta mayormente en los hombres. Se manifiesta por incremento de la masturbación, uso explícito de lenguaje sexual y exposiciones en público de las partes más íntimas.
Disfunción cognitiva
Muchos pacientes muestran problemas cognitivos, dígase dificultades para la comunicación, lectura y uso de la memoria.
También se han reportado dificultades para la concentración y reducción de la capacidad para prestar atención.
Problemas psiquiátricos
La depresión durante los episodios de crisis resulta más frecuente en las mujeres.
También constituyen otros problemas la ansiedad y las alucinaciones.
Incluso se ha reportado la presencia de comportamientos antisociales como el hurto y la provocación de incendios.

¿Existe algún patrón en la presentación de los síntomas?

Es importante señalar que las tres características clásicas (hipersomnia, hiperfagia e hipersexualidad), a pesar de ser las más comunes en el diagnóstico, no siempre están presentes a la misma vez.
De hecho, lo más frecuente es encontrar fallos cognitivos asociados a alguna de estas tres características.

¿Existe algún tratamiento?

Ningún fármaco ha mostrado eficacia completa en el tratamiento del síndrome. No obstante, la valoración detallada de todos síntomas ha llevado al empleo acertado de drogas estimulantes, anti-epilépticas, anti-depresivas y anti-psicóticas.
A no ser que los episodios sean particularmente severos, la mejor forma de abordar las crisis es desde la tranquilidad y la seguridad ambiental.
Hay que tener en cuenta que las crisis tienen una duración limitada y que, pasado el brote de hipersomnia, la persona volverá a la normalidad.
La educación de los padres y familiares ante posibles comportamientos de agresividad y otros síntomas en general, constituye con frecuencia la opción más aconsejable.
Fuentes y referencias
de Oliveira MM, Conti C, Prado GF. «Pharmacological treatment for Kleine-Levin syndrome.» Cochrane Database of Systematic Reviews, 2016: Issue 5. Art. No.: CD006685. DOI: 10.1002/14651858.CD006685.pub4.
Olufunke Afolabi-Brown, Thornton B.A Mason II. «Kleine-Levin Syndrome.» Paedriatic Respiratory Reviews 25, 2018: 9-13.

Amarantha Vázquez
Síndrome de couvade: cuando el hombre tiene las náuseas y los antojos del embarazo

¿Por empatía y solidaridad con la futura madre, por llamar la atención y reivindicar su papel en la paternidad, por una cuestión hormonal? ¿Por qué algunos hombres sienten los síntomas de la gestación?

Puede que a las mujeres embarazadas o que hayan pasado por un embarazo -que conocen las náuseas y vómitos frecuentes, la aversión a los alimentos, acidez de estómago, el insomnio o las dificultades para dormir a pesar del cansancio permanente- les cueste creer que algunos hombres también experimentan los mismos efectos secundarios mientras su pareja se encuentra esperando un bebé. Mareos y arcadas matinales, dolores de cabeza, cambios de humor, fatiga, indigestión e, incluso, aumento de peso son experiencias que estos hombres experimentan como las madres, solo que en una versión masculina. Se trata de una sintomatología bautizada con el nombre de síndrome de couvade, y está lejos de ser una nueva excentricidad de esta sociedad que ya no sabe qué inventar.

La psicóloga perinatal y sexóloga Diana Sánchez confirma que efectivamente no es nada nuevo, aunque el nombre (que viene del término couver, que significa "arropar, incubar", en francés) no nació hasta el siglo pasado. "Fueron dos psiquiatras británicos, William Trethowan y Michael Conlon, quienes acuñaron el término en 1965 basándose en rituales de paternidad que observaron los antropólogos en las comunidades primitivas", dice la especialista. Se refiere a testimonios como el del antropólogo inglés sir Edward Taylor, quien observó comportamientos parecidos en sus viajes por India Meridional y Papúa Nueva Guinea, que describió así en su obra: "En algunas de estas sociedades primitivas, y en la fecha aproximada en que las mujeres iban a dar a luz, los hombres se acuestan de un modo ritual simulando los dolores de parto y del alumbramiento. Este ritual sirve, por lo menos, para dos propósitos vitales: establece frente a la comunidad quién es el padre y atrae también, engañándoles, a los malos espíritus a la cabaña del padre, donde pueden descargar su furia sobre la falsa madre dejando que la auténtica de a luz en paz a su hijo a una distancia segura".

"Lo que ocurre es que quizá ahora se hable más de ello porque estamos empezando a prestar más atención al padre y a todo lo que le ocurre, y por lo tanto empezamos a tener evidencias sobre dicho síndrome, de ahí que ahora sea también más reconocido por la comunidad científica", explica Sánchez.

¿Un síndrome físico o psicológico?
El psicólogo perinatal Máximo Peña describe el fenómeno como "un síndrome idiopático y transitorio en el cual los futuros padres experimentan una serie de síntomas fisiológicos y psicológicos, sin base patológica aparente, parecidos a los de su compañera embarazada, y que desaparecen después del parto de la mujer. Lo cierto es que sabemos muy poco acerca de sus características clínicas e impacto real. De hecho, no forma parte de la Clasificación Internacional de las Enfermedades de la Organización Mundial de la Salud, ni del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la Asociación Americana de Psiquiatría", cuenta el especialista. Es decir, que no está reconocido como una enfermedad del cuerpo ni de la mente. Pero existen casos.

Sabemos que hay hombres que presentan esta sintomatología porque así lo han reflejado varios estudios científicos, pero lo cierto es que es difícil estimar cuántos. Y hay grados. En Estados Unidos, por ejemplo, a través de varias investigaciones se sabe que entre el 25 y el 52% de los hombres sufren molestias durante la gestación de su pareja, la incidencia se ha estimado en un 20% en Suecia, y en un 61% en Tailandia. En Reino Unido, uno de los estudios más interesantes llevado a cabo fue el realizado por Arthur Brennan, un profesor de la Universidad de San Jorge de Londres. Su trabajo es uno de los que más ha ayudado a establecer la existencia del síndrome de couvade. En él, se hizo un seguimiento a 282 futuros padres, de entre 19 y 55 años, que acudieron al hospital con sus parejas embarazadas. Allí quedaron reflejados una gran variedad de síntomas que incluían desde cambios de humor a calambres, agotamientos, antojos, hinchazón e, incluso, quizá lo más increíble, dolores de parto. Sí, en concreto uno de estos futuros papás, mientras veía como a su mujer se le complicaba el expulsivo, él iba notando un inmenso dolor de estómago que se hacía cada vez más insoportable al escuchar a la matrona decirle a su pareja: "empuja, empuja, tienes que empujar".

¿Se parecería toda esta escena en algo a un embarazo psicológico? "No", responde Máximo Peña. "El pseudoembarazo es un fenómeno observado entre las hembras de diferentes especies de mamíferos, incluyendo a las mujeres. Pero el síndrome de couvade es algo diferente. El hombre sabe que no está embarazado, pero presenta síntomas relativos a los de su compañera. El futuro papá comienza a ganar peso y su apetito se altera, siente náuseas y puede llegar a vomitar; sufre dolores en diferentes partes del cuerpo, no duerme bien y a veces tiene dificultades para respirar. A esto se suman, en el plano psicológico, la ansiedad y los cambios bruscos en el estado de ánimo", explica el especialista.

Empatía con la pareja, una manera de decirle: 'Sigo aquí'
Entonces, ¿puede ser que la ansiedad ante el alumbramiento provoque esta situación? "Las causas de las que hablan los especialistas son variadas: desde la mera simulación o imitación, ansiedad, una respuesta reactiva a la marginalización del hombre durante el embarazo, crisis en la transición hacia la paternidad, cambios hormonales o explicaciones de corte psicoanalítico como envidia masculina por la función reproductora de la mujer", explica Peña. Lo cierto es que hay teorías para todos los gustos, pero son muchos los psicólogos que apuestan por un exceso de empatía hacía la pareja, una especie de imitación inconsciente que se da especialmente en esas parejas muy cercanas en las que, involuntariamente, un miembro de la pareja refleja involuntariamente los síntomas del otro.

Peña explica que puede ser una manera de expresar a su pareja que no está sola. "Pocas experiencias pueden ser más transformadoras para las mujeres como el embarazo y el parto, y la respuesta inconsciente de algunos hombres, para no ser desplazados del lugar que ocupaban, podría ser imitarlas en sus síntomas, una manera de decir 'yo sigo aquí", cuenta el experto. Y añade: "Un futuro papá puede sentir felicidad, entusiasmo y orgullo; o verse abrumado por la inseguridad, el miedo, las preocupaciones y la renuencia; o ambos escenarios a la vez. Y que esta situación afectiva produzca síntomas físicos, aunque sea poco común, no debe extrañar a nadie".

La revolución hormonal también se alza en ellos
Por si el síndrome de couvade no fuera suficientemente desconcertante, hay investigaciones que han encontrado razones biológicas. Algunos estudios han demostrado como el hombre produce cambios neurohormonales durante el embarazo de su pareja, como un aumento de la prolactina y el estrógeno durante el primer y tercer trimestre de embarazo, así como un bajón en los niveles de testosterona y un incremento de las hormonas del estrés (cortisol) inmediatamente después de producirse el nacimiento. Curiosamente, todos estos cambios hormonales tuvieron lugar en hombres que confesaron haber tenido síntomas de fatiga, cambios en el apetito y aumento de peso durante el embarazo de su pareja.

Un experimento realizado por varios psicólogos -Brennan, entre ellos- para un documental para la BBC, The Biology of Dads, ha arrojado un poco más de luz al asunto. En este documento se puede ver como un padre primerizo, Michel Gouvin, que había experimentado náuseas, aumento de peso y antojos durante el embarazo de su esposa, aparece acunando a su hija recién nacida, Matilde, mientras los doctores le monitoreaban sus niveles de prolactina, la hormona que estimula la secreción de la leche y el instinto para alimentar al bebé, pero que en los hombres no tiene una función definida. En tan solo 15 minutos, mientras dormía en sus brazos a su pequeña, aumentaron en un 20%.

El documental también recoge cambios en los niveles testosterona en los padres primerizos, que disminuyeron tan solo con oler la mantita con la que se arropaba su bebé. Igualmente se vio como aumentaron los niveles de cortisol, la conocida hormona del estrés que hace posible que una madre responda instintivamente al llanto de su bebé y que aumenta en la embarazada como una preparación para la crianza. Ahora, gracias a estos estudios, se sabe que en los hombres produciría efectos similares. "Todos estos cambios hormonales ayudan a estos hombres a prepararse para la paternidad. Los niveles altos de cortisol, por ejemplo, les facilita el sentirse más cerca de su bebé y también les provoca estar más sensibles y emocionarse más", explicó Brennan como conclusión del experimento.

Lo que no se conoce es por qué algunos hombres presentan estos síntomas y otros no. La psicóloga Diana Sánchez explica que "el síndrome de couvade se ha observado con más frecuencia en las parejas unidas por un fuerte lazo emocional, en la que el hombre muestra una gran empatía por la mujer, pero lo cierto es que hay otros muchos que no confiesan sentir estos síntomas o, quizá, le pasen desapercibidos y no los consultan". Lo cierto es que esta mayor implicación de los hombres en el nacimiento de sus hijos ha hecho que la expresión "¡estamos embarazados!" que muchas parejas utilizan como muestra de complicidad y compromiso con el futuro bebé (y que siempre se ha visto un poco cursi) ahora cobre más sentido que nunca.

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Amarantha Vázquez miércoles, 16 de octubre de 2019
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