ACERCA DE LA ENFERMEDAD DE PARKINSON

ACERCA DEl PARKINSON


La enfermedad de Parkinson afecta a aproximadamente 80 000 australianos.1 Si eres uno de ellos, es probable que sepas que este trastorno neurológico del movimiento no tiene cura.
DEFINICIÓN Y SÍNTOMAS
La enfermedad de Parkinson es un trastorno neurológico del movimiento, degenerativo y progresivo, que afecta a aproximadamente 80 000 australianos. Aunque normalmente se presenta después de los 65 años, alrededor del 15 % de las personas con esta afección presenta una enfermedad de Parkinson temprana antes de llegar a los 50 años.2
A medida que la enfermedad de Parkinson progresa, se vuelve cada vez más incapacitante, lo que hace que las actividades cotidianas como bañarse o vestirse se tornen difíciles o imposibles. Muchos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson se relacionan con el control motriz, que es la habilidad para controlar los músculos y el movimiento.
Los cuatro síntomas principales de la enfermedad de Parkinson son los siguientes:
  • Temblor (estremecimiento rítmico e involuntario de una extremidad, de la cabeza o del cuerpo entero): Es el síntoma más reconocido de la enfermedad de Parkinson y, a menudo, comienza con un temblor ocasional en un dedo que, con el tiempo, se propaga a todo el brazo. El temblor puede afectar solo una parte o un lado del cuerpo, especialmente durante las etapas tempranas de la enfermedad. No todas las personas que sufren la enfermedad de Parkinson presentan temblores.
  • Rigidez (endurecimiento o falta de flexibilidad en las extremidades o articulaciones): La rigidez muscular que se experimenta con la enfermedad de Parkinson comienza, a menudo, en las piernas y en el cuello. La rigidez afecta a la mayoría de las personas. Los músculos se tensan y se contraen, y algunas personas pueden sentir dolor o endurecimiento.
  • Bradiquinesia o aquinesia (lentitud en el movimiento o ausencia de movimiento): La bradiquinesia es uno de los síntomas clásicos de la enfermedad de Parkinson. Con el tiempo, las personas con enfermedad de Parkinson pueden presentar una postura encorvada y caminar lento, arrastrando los pies. También pueden perder, a la larga, la capacidad de comenzar a moverse y de continuar haciéndolo. Después de algunos años, pueden experimentar aquinesia o "congelamiento", y no ser capaces de moverse en absoluto.
  • Inestabilidad postural (equilibrio y coordinación debilitados): Las personas con inestabilidad postural pueden tener una posición encorvada, con la cabeza agachada y los hombros caídos. Pueden presentar una inclinación hacia atrás o hacia adelante, y pueden sufrir caídas que les causen daño. Las personas con una inclinación hacia atrás tienen una tendencia a la "retropulsión" o a mecerse hacia atrás.

CAUSAS Y FACTORES DE RIESGO

La enfermedad de Parkinson tiene como causa la degeneración de una pequeña parte del cerebro llamada substantia nigra (sustancia negra). A medida que las células cerebrales en la substantia nigra mueren, el cerebro se ve privado de la sustancia química dopamina.
La dopamina permite que las células cerebrales implicadas en el control del movimiento se comuniquen, y los niveles reducidos de dopamina provocan los síntomas de la enfermedad de Parkinson. De acuerdo con la National Parkinson Foundation (Fundación Nacional de Parkinson), el 80 % de las células que producen dopamina se pierden incluso antes de que aparezcan los síntomas motrices de la enfermedad de Parkinson.3
Por lo general, con el paso del tiempo, la enfermedad de Parkinson se vuelve cada vez más incapacitante. Si sufres enfermedad de Parkinson, es posible que tengas problemas para realizar actividades cotidianas como levantarte de una silla o desplazarte por una habitación. A medida que la enfermedad avanza, algunas personas necesitan usar una silla de ruedas y otras quedan postradas.
OPCIONES DE TRATAMIENTO PARA LA ENFERMEDAD DE PARKINSON
Aunque la enfermedad de Parkinson actualmente no tiene cura, existen varias opciones de tratamiento, incluidas la medicación y la cirugía.
Los tratamientos para la enfermedad de Parkinson incluyen los siguientes:
TRATAMIENTOS FARMACOLÓGICOS
  • Fármacos dopaminérgicos (incluida la levodopa): Clase de fármacos de acción similar a la dopamina, que se utiliza para tratar los síntomas de la enfermedad de Parkinson
  • Inhibidor de descarboxilasa: Fármaco que se usa con levodopa para tratar los síntomas de la enfermedad de Parkinson
  • Agonistas de la dopamina: Clase de fármacos que se une a los receptores de la dopamina e imita la acción de esta
  • Anticolinérgicos: Clase de fármacos que relaja el músculo liso y se utiliza principalmente para tratar los temblores en la enfermedad de Parkinson
  • Inhibidores de la monoaminooxidasa B (MAO-B): Clase de fármacos que se usa para tratar todos los síntomas de la enfermedad de Parkinson. Estos fármacos obstruyen una enzima que degrada la dopamina, lo que le permite permanecer durante más tiempo en el receptor.
  • Inhibidores de la catecol-O-metiltransferasa (COMT): Clase de fármacos que se une a los receptores de la dopamina e imita la acción de esta
Aunque se pueden usar medicamentos para la enfermedad de Parkinson a fin de mejorar la función motriz, es posible que, con el tiempo, estos pierdan su efectividad, provoquen efectos secundarios, o ambos. Además, a medida que la patología avanza, los niveles de medicamentos que se requieren para controlar la función motriz pueden causar efectos secundarios intolerables o indeseables.

PALIDOTOMÍA

Una palidotomía implica la destrucción de una región del cerebro que participa en el control del movimiento. Una palidotomía puede ser unilateral o bilateral. Los efectos negativos pueden incluir hemorragia, debilidad, deficiencia visual y del habla y confusión.

TERAPIA DE ESTIMULACIÓN CEREBRAL PROFUNDA (DBS)

La terapia de estimulación cerebral profunda (deep brain stimulation, DBS) es una terapia de estimulación cerebral que ofrece un tratamiento ajustable y, si es necesario, reversible para la enfermedad de Parkinson. La terapia DBS utiliza un dispositivo médico implantado similar a un marcapasos para suministrar estimulación eléctrica a algunas áreas del cerebro definidas. La estimulación de dichas áreas permite a los circuitos del cerebro que controlan el movimiento funcionar mejor.
La terapia DBS conlleva efectos secundarios quirúrgicos y farmacológicos. Para más información, consulta la sección Beneficios y riesgos.

ACERCA DE LA TERAPIA ECP

La terapia de estimulación cerebral profunda  puede ayudar a disminuir muchos de los síntomas de la enfermedad de Parkinson.1 Esta terapia ajustable y, si es necesario, reversible utiliza un dispositivo implantado que produce una estimulación eléctrica en el cerebro y bloquea las señales que causan síntomas motores incapacitantes.

¿QUÉ ES?

La terapia ECP para la enfermedad de Parkinson utiliza un dispositivo médico implantado mediante cirugía, similar a un marcapasos cardíaco, para suministrar estimulación eléctrica a algunas áreas del cerebro específicamente definidas.

BENEFICIOS Y RIESGOS

Todos los tratamientos y resultados son específicos de cada paciente y formarán parte de la consulta con tu profesional de la salud.
Consulta a tu profesional de la salud para obtener una lista completa de beneficios, indicaciones, precauciones, resultados clínicos y demás información médica importante relacionada con la terapia ECP.

PREGUNTAS FRECUENTES

Conoce algunas de las preguntas e inquietudes más comunes acerca de cómo la terapia ECP puede reducir los síntomas de la enfermedad de Parkinson.

¿QUÉ ES LA TERAPIA ECP?

SISTEMA DE ESTIMULACIÓN CEREBRAL PROFUNDA

Deep Brain Stimulation System
La terapia de estimulación cerebral profunda (ECP) es un tratamiento quirúrgico que puede disminuir algunos de los síntomas asociados con la enfermedad de Parkinson (EP).1

CÓMO FUNCIONA

La terapia ECP utiliza un dispositivo médico implantado mediante cirugía, similar a un marcapasos cardíaco, para suministrar estimulación eléctrica a algunas áreas del cerebro específicamente definidas.
La estimulación de estas áreas obstruye las señales que causan los síntomas motores incapacitantes de la enfermedad de Parkinson. La estimulación eléctrica se puede ajustar de forma no invasiva para maximizar los beneficios de la terapia. Como resultado, es posible que muchas personas logren un mayor control sobre los movimientos de su cuerpo.
Un sistema de ECP consiste en tres componentes implantados:
  • Electrodo – Un electrodo consiste en cuatro cables delgados aislados dispuestos en espiral, con cuatro polos en la punta del electrodo. El electrodo se implanta en el cerebro.
  • Extensión – Una extensión se conecta al electrodo y se conduce por debajo de la piel, desde la cabeza hacia el cuello y hasta la parte superior del tórax.
  • Neuroestimulador – El neuroestimulador se conecta a la extensión. Este pequeño dispositivo cerrado, similar a un marcapasos cardíaco, contiene una batería y componentes electrónicos. El neuroestimulador se implanta generalmente debajo de la piel del tórax, debajo de la clavícula (según las necesidades de cada paciente, el cirujano puede implantar el neuroestimulador en el abdomen). Este dispositivo, algunas veces llamado “marcapasos del cerebro”, genera los pulsos eléctricos necesarios para la estimulación.

    Estos pulsos eléctricos se envían a través de la extensión y del electrodo hacia las áreas afectadas del cerebro. Los pulsos se pueden ajustar de forma inalámbrica para comprobar o cambiar los ajustes del neuroestimulador.

CÓMO USAR EL SISTEMA

El cirujano puede proporcionarte un pequeño imán o programador portátil del paciente. Este programador te permite encender y apagar el sistema al mantenerlo presionado durante uno o dos segundos sobre el área donde se ha implantado el neuroestimulador. Sin embargo, en la mayoría de los casos, el neuroestimulador está siempre encendido.


Amarantha Vázquez miércoles, 6 de noviembre de 2019
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