Las prácticas de la enseñanza como objeto de estudio. Una propuesta de abordaje en la formación docente*

Por María Aiello
Universidad de San Luis San Luis - Argentina aiellomaria@hotmail.com


Resumen
Es ya recurrente considerar las prácticas de la enseñanza como una actividad intencional, caracterizada por su complejidad, multiplicidad, inmediatez, simultaneidad e impredictibilidad y que sólo cobra sentido en función del contexto en que se desenvuelve. Su estudio puede abordarse desde dos enfoques que provienen de los distintos paradigmas de investigación: a) El de categorías prefijadas y b) El de categorías emergentes. El enfoque a adoptar en su análisis dependerá del modo de concebir dichas prácticas. En este sentido, se considera que el segundo enfoque, que recibe los aportes de la perspectiva teórico-metodológica de la etnografía, resulta más apropiado para abordar el análisis e investigación de las prácticas de la enseñanza en función de la particular caracterización que de ella se ha realizado.
Palabras clave: prácticas de la enseñanza, paradigmas de investigación, enfoques para el análisis e investigación de las prácticas de la enseñanza

Teaching practices as a study object. A proposal for an approach in teacher training

Abstract
Recurrently, teaching practice is considered as an intentional activity characterized by its complexity, multiplicity, immediacy, simultaneousness and unpredictability which only makes sense according to the context where it takes place.The teaching practice can be approached from the following research paradigms: a) Prefixed categories and b) Emergent categories. The approach chosen depends on the way such practice is conceived.In that sense, the second approach with the contributions of the theoretical – methodological perspective of ethnography is considered the most appropriate for the analysis and research of teaching practice according to the particular characterization of teaching adopted.

Key words: Teaching practice, Research paradigms, Approaches to the analysis and research of teaching practice

Fecha de recepción: 21-07-04  Fecha de aceptación: 22-07-04
Constituir las prácticas de la enseñanza como objeto de estudio, supone asumir una postura que, coherentemente con su caracterización, permita lograr una comprensión más completa y profunda de la particular manera en que el docente despliega su propuesta de enseñanza.

Es ya recurrente considerar las prácticas de la enseñanza como una actividad intencional, caracterizada por su complejidad, multiplicidad, inmediatez, simultaneidad e impredictibilidad y que sólo cobra sentido en función del contexto en que se desenvuelve.

Su estudio puede abordarse desde dos enfoques que provienen de los distintos paradigmas de investigación: a) El de categorías prefijadas y b) El de categorías emergentes, por lo que es conveniente analizar en qué medida cada uno de ellos se ajusta al modo de concebir las prácticas de la enseñanza tal como han sido caracterizadas.

El primer enfoque, proviene del paradigma positivista o empírico analítico. Desde esta perspectiva, la naturaleza de la realidad a estudiar (aspecto ontológico) es concebida como algo estático, dado, y para su estudio es necesario fragmentarla, separarla en variables que puedan observarse y medirse. Al tener en cuenta sólo estos aspectos llamados variables, este enfoque se caracteriza por realizar un reduccionismo, una simplificación de la realidad que es compleja, por eso se le denomina también paradigma de la simplicidad. El objetivo del investigador es llegar a un conocimiento nomotético, es decir, a generalizaciones y leyes válidas en todo tiempo y lugar; su interés no se centra en conocer las particularidades del objeto de estudio. El conocimiento obtenido intenta explicar, predecir y controlar los fenómenos.

Este primer enfoque parte del supuesto de que todo lo que sucede en el aula es previsible porque en toda clase se pueden encontrar ciertas regularidades. De este modo, es posible elaborar con anticipación, una guía que contenga un conjunto de categorías o conductas a observar en cualquier contexto. Esa guía funciona como una especie de corsé al cual debe ajustarse el observador, poniéndolo en situación de ignorar aquellas conductas que no fueron previamente establecidas. Desde esta perspectiva, todo lo que es imprevisto, lo singular, lo específico de una clase –y que es intrínseco a la tarea de enseñar-, queda totalmente desvalorizado.

El segundo enfoque recibe los aportes de la perspectiva teórico-metodológica de la etnografía, que se inscribe en el paradigma cualitativo, también denominado paradigma interpretativo, fenomenológico o naturalista.

Los supuestos en que se basa este paradigma son:

a. Desde esta perspectiva se pretenden reemplazar los conceptos de explicación, predicción y control, propios del paradigma positivista, por las nociones de comprensión y significado.
b. Desde este enfoque se intenta penetrar en el mundo interior de las personas para ver cómo interpretan las situaciones, cuáles son sus intenciones, qué significados le asignan, etc.
c. Los investigadores se interesan por lo que es específico y particular de un fenómeno, más que por lo que es generalizable. Pretenden desarrollar un conocimiento ideográfico.
d. Desde este enfoque se acepta que la realidad es dinámica, múltiple, holística.
e. Desde esta perspectiva, se enfatiza la comprensión e interpretación de la realidad educativa, teniendo en cuenta los significados de las personas implicadas en los escenarios educativos y se estudian sus creencias, intenciones, motivaciones y otras características no observables directamente.

Si se tiene en cuenta que el objetivo fundamental de este paradigma es la “comprensión” de los fenómenos, la metodología a utilizar debe permitir alcanzar dicho propósito. Este concepto varía y tiene énfasis distintos según los autores. “Para Simmel la comprensión tiene una resonancia psicológica, es una forma de empatía o identificación afectivo-mental que reactualiza la atmósfera espiritual, sentimientos, motivos, valores, pensamientos, de sus objetos de estudio. Dilthey acentúa demás la pertenencia del investigador y la realidad investigada al mismo universo histórico: el mundo cultural e histórico del hombre. Se da por tanto una unidad sujeto-objeto que permite la comprensión desde dentro de los fenómenos históricos sociales, humanos” (Mardones, 1991, p. 31).

Este segundo enfoque, por lo expuesto anteriormente, se aproxima al análisis e investigación de las prácticas de la enseñanza desde otros supuestos epistemológicos, que dan prioridad al carácter ideográfico, irrepetible, de la clase que se analiza con toda su complejidad y en un determinado contexto. Así, de la información obtenida a través de la observación realizada, irán emergiendo categorías que diferirán de una clase a otra, ya que cada propuesta de enseñanza tendrá una configuración diferente como expresión del entrecruzamiento de múltiples aspectos y factores que, de alguna manera, la condicionan. Algunas de estas categorías, si bien provienen de los aportes de distintas disciplinas, asumen características específicas y distintivas en función de la situación particular y concreta que se estudia.

Fernández Pérez (1995, p. 109) señala que “la emergencia de las categorías del análisis para la descripción / investigación de la práctica escolar, dentro de la metodología cualitativo-etnográfica, no es absoluta, sino relativa. A lo sumo, en casos excepcionales de observadores especialmente agudos, creativos y con mucha experiencia de investigación, acontece el alumbramiento de categorías de análisis radicalmente nuevas, inexistentes con anterioridad en el acervo de recursos analíticos categoriales del observador / investigador”.

Esta visión de las prácticas brinda la posibilidad de enfocar la atención sobre su propio desempeño, obteniendo un panorama de los logros y dificultades en la perspectiva de comprender y mejorar su quehacer pedagógico. El asumir esta concepción le permite al docente reconocer la importancia de la toma de conciencia y la necesidad de poner en acción cambios que optimicen su práctica pedagógica.

Se considera que este segundo enfoque resulta más apropiado para abordar el análisis e investigación de las prácticas de la enseñanza en función de la particular caracterización que de ella se ha realizado.

Desde este enfoque se entiende que la educación se plantea y se construye desde el aula, sin dejar de tener en cuenta la teoría, en un proceso de reconstrucción permanente, no desde grandes modelos educativos, sino a partir de las prácticas. Esta opción metodológica propone una nueva mirada en la que se resignifican nuevos objetos de estudio y se elaboran conceptos pertinentes a la realidad estudiada.

Este segundo enfoque, que recibe los aportes de la perspectiva teórico-metodológica de la etnografía, va configurando una lógica inductiva que lo lleva a establecer categorías analíticas, que son los recursos que permitirán realizar una “lectura” de lo que sucede en la situación particular de clase.

El proceso se inicia con una tarea de desciframiento, cuyo propósito es transparentar, desocultar lo que hay detrás de cada una de las decisiones adoptadas por el docente donde existe una determinada intencionalidad. Esta labor de desciframiento se juega en tres campos: el de la escucha (lo que el docente dice), el de la mirada (lo que el docente hace) y el de la lectura (análisis de las planificaciones de clase, de las producciones de los alumnos, etc.), y en ella cobran importancia no sólo los aspectos observables, sino también las manifestaciones subyacentes, que no resultan visibles en el transcurso de la clase.

Proponemos para llevar a cabo este complejo e intenso trabajo, la modalidad de taller. Pensamos que es la manera más apropiada de concretarlo ya que el mismo constituye el recurso ideal para reflexionar y hacer, supone la oportunidad de “verse en acción”, volviendo a pensar cada una de las decisiones adoptadas en la clase.

En este sentido, “el taller es un dispositivo analizador privilegiado, que permite revelar elementos constitutivos de las prácticas, provocándolos, obligándolas a hablar, a decir lo que en el aula tantas veces es dicho sin palabras” (Edelstein, 1995, p. 83). Es un dispositivo analizador porque posibilita el desarrollo de procesos de reflexión y análisis como reconstrucción crítica de la experiencia, como el volver a pensar sobre la clase, sobre la actuación docente y sobre los supuestos asumidos acerca de la enseñanza.

Creemos que el taller es un tiempo-espacio donde los futuros docentes pueden reflexionar, vivenciar y conceptuar como síntesis del pensar, el sentir y el hacer. Por tal motivo, es un instrumento pedagógico de abordaje del alumno, del docente, del conocimiento, de la realidad, tomando como eje fundamental la acción protagónica responsable individual y grupal.

Así considerado, el taller posibilita que el sujeto de este aprendizaje, analizando y reflexionando sobre su propia práctica pedagógica y las de los demás, construya, mediante un proceso activo de pensamiento crítico, conocimientos que signifiquen caminos con alternativas, con equilibrios y desequilibrios, propios de la complejidad de las relaciones que ocurren en la realidad educativa.
Desde esta perspectiva, se aprende a pensar y a comprender la interacción social en situaciones naturales, en las que a partir de la experiencia, el alumno universitario, futuro docente, logre un entrenamiento en la construcción de teorías propias que, para el aprendizaje, pueden resultar más válidas que toda otra información que se proporcione desde la lógica del otro. A lo largo del taller se reflexiona sobre la clase, volviendo a pensar en ella y en la particular configuración que el docente imprime a cada propuesta de enseñanza.
El enfoque que proponemos, implementado a través del trabajo en taller, tiene como características cuatro núcleos principales:

a. El trabajo a partir de los indicios
A partir de la identificación de los indicios, las señales, es posible desentrañar las cuestiones que subyacen a la propuesta de enseñanza del docente. El punto de partida es la observación de la clase a ser analizada. Es importante que el futuro docente reconozca la importancia que tiene esta técnica como herramienta al servicio del análisis e investigación de las prácticas de la enseñanza y adquiera las habilidades necesarias para un correcto empleo de la misma y de su correspondiente registro.
La observación de una clase requiere de una mirada perspicaz y una escucha inteligente y atenta. En el transcurrir de la clase es necesario registrar, es decir, documentar lo observado a través de la elaboración de un texto. Es conveniente que la observación se realice en forma colectiva, para luego poder confrontar y enriquecer los registros individuales. Un buen registro se caracteriza por:
a. Su riqueza informativa, es decir, cantidad de datos que ofrece.
b. Carácter descriptivo de los hechos
c. Textualidad

La posibilidad de realizar un buen análisis dependerá fundamentalmente de la riqueza de la información que se obtenga. El registro puede hacerse en forma simultánea, o sea en el momento de la observación, o diferido, es decir, después que la clase ha finalizado.

Previo al registro propiamente dicho, es necesario consignar algunos datos formales como: establecimiento escolar, curso, duración de la clase, cantidad de alumnos presentes, materiales didácticos utilizados, situación didáctica a observar, etc. Es importante consignar también datos sobre el contexto institucional y social, sobre el docente (experiencia, antigüedad, etc.), el espacio (cómo es el lugar, dónde se ubicaron los observadores, etc.), los alumnos, intercambio entre docentes y observadores, etc.

La lectura y relectura minuciosa del registro permitirán la identificación de los indicios, a través de los cuales es posible desentrañar la intencionalidad del docente al proponer una determinada estrategia didáctica en la situación áulica.

b. El proceso espiralado y la lógica inductiva
En un continuo movimiento entre el trabajo conceptual y el trabajo de campo, se va construyendo un proceso inductivo, que en su devenir va ganando en profundidad a medida que aumenta la comprensión de la clase.

En este ir de la empiria (la clase observada) a la teoría (categorías analíticas que nos permiten realizar una “lectura” de lo que sucede en la situación de enseñanza), y de la teoría a la empiria, resulta fundamental el intercambio o diálogo con el docente, que es utilizado como una estrategia de validación. Este intercambio con el docente permite no sólo enriquecer la información en relación a la clase, sino también contrastar nuestras conjeturas garantizando en alguna medida el ajuste del conocimiento obtenido a la realidad de la clase.

Esta confrontación con el docente constituye una importante estrategia de validación que se conoce con el nombre de triangulación. Se compara la información obtenida mediante distintas técnicas. “La etnografía frecuentemente se constituye como una combinación de técnicas, lo que hace posible comprobar la validez de datos procedentes de diferentes técnicas a través del recurso a otra técnica, por ejemplo entre la observación participante, la entrevista y los documentos” (Hammersley, M. y Atkinson, P., 1994, p. 217).

Transitando por ese camino espiralado, es posible construir categorías, cuyo entramado constituye el conocimiento obtenido en relación con la clase observada.

Este conocimiento, de carácter narrativo, tiene características vinculadas con lo que Geertz ha llamado “descripción densa, terminología con la que intenta rescatar el carácter interpretativo, detallado y en profundidad de la versión antropológica de una circunstancia particular” (Gibaja, R., 1987, p. 25)

c. El énfasis en lo particular
Este enfoque pone su acento en los aspectos singulares de la clase, que se focaliza en su complejidad y se contextualiza en un espacio y tiempo determinado.
El interés en el estudio de situaciones concretas de clase, en virtud de que cada propuesta de enseñanza es diferente, refiere al carácter ideográfico del conocimiento que se genera a partir del trabajo con los indicios.

d. El carácter holístico
El enfoque que proponemos tiene un carácter holístico, es decir, intenta analizar las prácticas de la enseñanza en forma global, no aislando variables, sino como un todo integrado y contextualizado.
Asumir este enfoque le permitirá al futuro docente aproximarse a una vinculación mayor entre teoría y práctica, logrando develar las concepciones subyacentes a la práctica registrada en cada situación áulica y comprometiéndose responsablemente en su rol como mediador de aprendizajes comprensivos y significativos en sus alumnos.

Bibliografía
1. Edelstein, G. (1995). Imágenes e imaginación. Iniciación a la docencia. p. 83. Buenos Aires: Kapelusz.       
2. Fernández Pérez, Miguel. (1995). La profesionalización docente. Perfeccionamiento. Investigación en el aula. Análisis de la práctica. p. 109. España: Siglo XXI.       
3. Gibaja, R. (1987). La descripción densa, una alternativa en la investigación educacional. En La investigación en educación. Discusiones y alternativas. p. 25. Buenos Aires: Centro de Investigaciones en Ciencias de la Educación.        
4. Hammersley, M. y Atkinson, P. (1994). Etnografía. Métodos de investigación. p. 217. Barcelona: Paidós Ibérica S.A.        
5. Mardones, J. M. (1991). Filosofía de las Ciencias Humanas y Sociales. p. 31. España: Editorial Antrophos.       

Notas
* Trabajo realizado en el marco del Proyecto de Investigación “Tendencias epistemológicas y teorías de la subjetividad. Su impacto en las ciencias humanas” dirigido por la Prof. Violeta Guyot. Línea: “Teorías pedagógicas y prácticas docentes” dirigida por la Esp. María F. Giordano.

Universidad de los Andes. Nucleo Universitario La Liria . Facultad de Humanidades y Educación, Edificio A, Piso 2. Oficina del PPAD. Telefono (58-274) 2401870. Fax: 2401870

Descripción: http://www.scielo.org.ve/img/es/e-mailt.gif

Amarantha Vázquez sábado, 20 de mayo de 2017
11 actividades para celebrar el Día del Padre
El Día del Padre es un momento especial para romper la rutina entre la relación de padres e hijos.

Amin Brott, uno de los grandes expertos en paternidad de Estados Unidos y escritor de siete libros éxitos de ventas, además de colaborador en NewsweekThe New York Times MagazineMen’s Health y otros tantos medios escritos, comparte una lista de 11 actividades para que este sea único en la compañía de tus hijos.
Aquí va la lista ¡papás!
1. Cambien los papeles con ellos. Que tu niño sea el padre y tú el chico.
2. Cuéntale una historia, pero no una de un libro. Cuéntale alguna anécdota de tu niñez, especialmente cuando tú estuviste en problemas y supiste solucionarlo.
3.Hacer algo importante en la comunidad. Participa y lleva a tu niño a alguna actividad de ayuda comunitaria a algún centro u organización con fines afines.
4. Si tienes cámara de video pueden hacer una película del día del padre y todo lo que hayan hecho durante el día. Si no tienes una cámara de video, entonces toma algunas fotos, para luego imprimirlas y hacer un libro de recuerdos.
5. Usa durante todo el día el regalo que te haya dado tu familia.
6. Toma a tus hijos y llévalos (no enviarlos) al cine o al zoológico.
7. Escucha. Aparta en este día un poco de tiempo y que tus hijos sepan que estás disponible para escuchar cualquier cosa que tienen que decirte sobre cualquier tema en absoluto.
8. Visita, llama o escribe a tu propio padre para desearle un feliz Día del Padre. Si él no está vivo, dedícale un tiempo a tus niños contándoles cómo era él en vida, saca y muéstrales fotos y recuerdos.
9. Escribe a los niños una tarjeta de agradecimiento, no por los regalos, sino sólo porque sí. Después de todo, no serías un padre sin ellos.
10. Cuéntales un secreto acerca de ti. Cuéntales algo que desconozcan y nunca hayan escuchado acerca de tu persona, alguna travesura, anécdota, algo sobre ti…  podría ser cuál era tu lugar favorito o un sueño secreto que tenías cuando eras un niño.
11. Lo mejor de todo: no hacer absolutamente nada. Pasa un día completamente fuera de tu rutina con los niños haciendo exactamente lo que ellos quieren hacer. No hagas caso a las distracciones del teléfono, correo electrónico, cuentas, el trabajo y mandados; céntrate totalmente en ellos.
Recuerda que el Día del Padre es recordar lo que tú vales para ellos, y la calidad de tiempo que les dediques será lo que ellos siempre recordarán.

Fuente: http://www.tipkids.com

Amarantha Vázquez jueves, 18 de mayo de 2017
La RAE contra el lenguaje inclusivo

La Real Academia Española (RAE) señala en una de sus consultas que es incorrecto el uso del masculino y el femenino con el fin de señalar a dos grupos distintos. Según la RAE, el masculino es universal y además su uso debe ser único, y considera que el uso del lenguaje inclusivo es “artificioso e innecesario desde el punto de vista lingüístico”.
Según su criterio, “La actual tendencia al desdoblamiento indiscriminado del sustantivo en su forma masculina y femenina va contra el principio de economía del lenguaje y se funda en razones extralingüísticas. Por tanto, deben evitarse estas repeticiones, que generan dificultades sintácticas y de concordancia, y complican innecesariamente la redacción y lectura de los textos”.
La RAE defiende una “economía del lenguaje” que oculta a las mujeres y señala que hacerlo responde a “razones extralingüísticas”; esto último quizá sea de lo más acertado de su apreciación, pues efectivamente el uso del lenguaje inclusivo tiene una razón de igualdad de género y reconocimiento del masculino y el femenino.
Sin embargo, la RAE rechaza de pleno esto y señala que “es incorrecto emplear el femenino para aludir conjuntamente a ambos sexos, con independencia del número de individuos de cada sexo que formen parte del conjunto. Así, los alumnos es la única forma correcta de referirse a un grupo mixto, aunque el número de alumnas sea superior al de alumnos varones”.
En un alegato, la RAE también olvida que no sólo se puede utilizar “alumnos y alumnas” sino que también existe la palabra “alumnado”; el título de la consulta “Los ciudadanos y las ciudadanas, los niños y las niñas”, podría resolverse con un “La ciudadanía y la infancia”, así como otras formas de utilizar el lenguaje que, sin ser incorrecto e ilegible, como sugieren, permita incluir a todas…y a todos.

Fuente: http://www.tribunafeminista.org/2017/05/la-rae-contra-el-lenguaje-inclusivo/

Amarantha Vázquez domingo, 14 de mayo de 2017
Las aportaciones del Dr. Dan Olweus en cuanto al Bullying

Un marco teórico para el Bullying

Breve reseña y biografía del DR. Dan Olweus.

El Dr. Dan Olweus es a menudo considerado como el pionero “en el estudio de la intimidación y su investigación.” Él ha pasado varias décadas investigando el tema de la intimidación para ayudar a proteger a los niños en las escuelas y aplicación de valores. Hoy, el Dr. Dan Olweus es conocido por ser quien más ha estudiado y adoptado ampliamente programas de prevención del acoso en el mundo, la Olweus Bullying Programa de Prevención.


Primer Estudio de Investigación

 En la década de 1970, el Dr. Dan Olweus inició la primera investigación mundial intimidación sistemática. Los resultados de sus estudios fueron publicados en un libro de Suecia en 1973 y en los Estados Unidos en 1978 bajo el título de la agresión en las Escuelas: Los bullyies y niños agresivos.

 Protección de los Derechos Humanos

 El Dr. Dan Olweus ha visto por mucho tiempo la seguridad escolar como parte importante para el ser humano y situación fundamental para su seguridad, ya en 1981 propuso la promulgación de una ley contra el acoso en las escuelas para que los estudiantes pudieran evitar la humillación repetida, y los implicados en bullying. A mediados de la década de 1990, estos argumentos llevaron a la legislación contra el acoso por los Parlamentos de Suecia y Noruega.

Programa de Desarrollo de Noruega

 En 1983, tres muchachos adolescentes en el norte de Noruega murieron por suicidio. El acto fue muy probablemente una consecuencia de la intimidación grave por sus pares, lo que llevó al país Ministerio de Educación para iniciar una campaña nacional contra el acoso en las escuelas. Como resultado, la primera versión de la Olweus Bullying Programa de Prevención se ha desarrollado.

El programa de prevención inicial se evaluó cuidadosamente en un proyecto a gran escala, involucrando a 2.500 estudiantes de cuarenta y dos escuelas seguidos durante un período de dos y medio años, las estadísticas muestran:

    Reducción del 50% o más en los informes de los estudiantes de la intimidación y el acoso a otros. Entre los propios maestros y clasificaciones de la intimidación y sus problemas han dado resultados más o menos iguales.

    Marcando reducciones en los informes de los estudiantes de la conducta antisocial en general, como el vandalismo, peleas, robos, y la vagancia.
    Mejoras evidentes en el clima de la clase social, tal como se refleja en los informes de los integrantes del orden y la disciplina, mejoran las relaciones sociales más positivas, y más actitudes positivas hacia el trabajo escolar y la escuela.

El programa de prevención fue refinado, ampliado y, además evaluado en cinco proyectos adicionales de gran escala en Noruega. Estadísticas continúan mostrando éxito en la prevención de la intimidación en las escuelas. Y, dado que una iniciativa de 2001 por el gobierno noruego, el Olweus Bullying Programa de Prevención se ha aplicado sobre una base a gran escala en primaria y secundaria en toda Noruega.

 Prevención de la Intimidación en los Estados Unidos


Debido al éxito del programa en Noruega y otros países, el Dr. Dan Olweus comenzó a trabajar en estrecha colaboración con colegas estadounidenses a mediados de 1990 para evaluar e implementar el programa en los Estados Unidos.

Con la ayuda de la Dra. Susan P. Limber de la Universidad de Clemson en Carolina del Sur y otros, el Programa de Prevención de Olweus Bullying fue adaptado y aplicado a las escuelas de EE.UU. obteniendo resultados positivos. Los autores y los investigadores continúan estudiando los resultados de EE.UU. para comprender y aplicar mejoras en el ámbito escolar.

La primera evaluación sistemática de la Olweus Bullying Programa de Prevención en los Estados Unidos se llevó a cabo a mediados de la década de 1990, con la participación de 18 escuelas medias en el sur de Carolina, Tras un año de aplicación, los investigadores observaron:

    Un gran descenso significativo en la intimidación que niños y niñas aplican a los demás.
    Una vez entro en cuanta razon que aplican la intimidación y también en los niños, que permiten ser motivo de acoso.

Una evaluación del programa de Olweus se aplicó en 12 escuelas primarias de la zona de Philadelphia, reveló que entre las escuelas que han implementado el Programa, con al menos moderada fidelidad:

• Se registraron reducciones significativas en el bullying auto-reportada y victimización

• Hubo una reducción significativa en las observaciones de los adultos de la intimidación (en la cafetería y en el patio de recreo)


Cientos de escuelas que representan casi todos los estados han utilizado el Olweus Bullying Programa de Prevención, y el número va en aumento.

Muchos gobiernos estatales han seguido el ejemplo de Noruega y Suecia.

 La legislación del Estado contra el acoso ahora ayuda a proteger a los niños, la Asociación Internacional de los Derechos Humanos, es fundamental para sentirse seguros en la escuela.

 El hecho de que las escuelas estén apareciendo más a menudo en las páginas de sucesos de los periódicos, que en la sección de educación y cultura está preocupando seriamente a todos los miembros de la comunidad educativa. En efecto, los episodios de violencia en los centros escolares parecen tener una gran capacidad para atraer a la atención pública, causando “alarma social”.

 El trágico suceso protagonizado por Jokin, un alumno de secundaria de 14 años que se arrojó desde la muralla de un pueblo de Guipúzcoa, tras verse cintra las cuerdas, ha sacado a la palestra la necesidad de prevenir y evitar la violencia en la escuela. En este caso, un grupo de iguales, concretamente otro grupo de estudiantes que se reían de él y le hacían literalmente “la vida imposible”, acabó con su vida sin que nadie pudiera evitarlo.

 Su suicidio, ha hecho que de alguna forma, todos realicemos un examen de conciencia doloroso ante un fenómeno que no es nuevo, y que llevan padeciendo muchos de nuestros alumnos desde hace muchos años, y que merece una reflexión colectiva y un urgente programa educativo antibullying. 

Es obvio que los profesores son la clave para el cambio. Si se puede sensibilizar a nuestros profesores sobre los efectos perjudiciales de los comportamientos de intimidación, las futuras generaciones de niños y padres será a su vez sensibilizada.

 El niño de hoy es el padre de mañana y con la adecuada formación todos podremos conseguir una sociedad en la que el acoso escolar pase a ser una excepción.

Nota importante:
El término “Bullying” fue acuñado en 1993 por el psicólogo escandinavo Dan Olweus, de la Universidad de Bergen (Noruega), a partir de estudios realizados en los años 70´s sobre el suicidio de algunos adolescentes. Encontró que estos jóvenes habían sido víctimas de agresión física y emocional de parte de sus compañeros de escuela.

Amarantha Vázquez sábado, 13 de mayo de 2017
Como un pajarito
Angélica Barrón... Maestra en Educación Básica, Lic. en educación preescolar



Aún no salía el sol cuando mi mamá me despertó.

-¡Ándale Nestora, ya casi amanece y nosotros aun estamos acá, tenemos que ir rápido a la camioneta para que nos lleve a la terminal! –Me dijo mi mamá con una voz firme-

Aún estaba dormida y no entendía muy bien lo que pasaba, hasta que recordé que la noche anterior mi abuela me dijo que ya no nos veríamos porque nos teníamos que ir a Sinaloa, un lugar muy lejano. Pero aun seguía sin entender.  La abuela me dijo que ahora sería como un pajarito, que un día duerme en un árbol y otra noche duerme en otro árbol.

Unos días antes, mi papá había hablado con mi padrino para que nos consiguiera trabajo en los campos agrícolas. Mi padrino se veía muy enfermo, flaco como una varita y los ojos hundidos como cuevitas.

Escuche que mi padrino le platicaba a mi papá, -mientras yo echaba las tortillas-, que había regresado de Sinaloa porque ya estaba viejo para andar en el jornal.

 ¡Pero yo seguía sin entender! Teníamos que ir a un lugar muy lejano, ya no veríamos a la abuela y trabajaríamos toda mi familia de sol a sol, -eso fue lo que dijo mi padrino-

Días antes de partir, le pregunte a mi maestra dónde estaba Sinaloa. Ella me mostró un mapa, ¡creo que si está muy lejos de Oaxaca!, también le pregunté si sabía lo que había en ese lugar, porque había escuchado que trabajaríamos en el campo recolectando tomate, pepino y calabaza, ¡pero yo seguía sin entender!, porque eso es lo que hacíamos en la huerta de la abuela, cuando ella iba a hacer la comida. 

Mi papá dijo a mis hermanos Andrés, Pancho, Raquel y a mí que nos teníamos que ir a trabajar a otro lugar, ¡pero yo seguía sin entender!, porque todos los días después de ir a la escuela trabajábamos en las tardes en la milpa y  acarreábamos agua, además, mi hermana y yo ayudábamos a mi mamá y a mi abuela haciendo la comida, y lavando la ropa. Por eso no entendía por qué teníamos que ir a otro lugar para trabajar.

Cuando llegamos a Sinaloa, nos recibió un señor muy grande con un sombrerote y un bigotote, -nos dijo que dejáramos nuestros cuchitriles y fuéramos a anotarnos con el peón-, ¡pero yo seguía sin entender!, porque yo no traía cuchitriles, solo una bolsa que mi maestra me había regalado y en ella guardaba mi reboso, un cuadernito en el cual dibujaba los paisajes de mi pueblo y una ramita del árbol de mango donde me gustaba jugar con mis hermanos.

De inmediato nos pusieron a cargar unas cajas muy grandes de color naranja.

En el campo había muchos niños y niñas que hablaban diferente a mí. Le pregunté a mi papa’ de dónde eran, el respondió -de Oaxaca-, ¡pero yo seguía sin entender!, porque yo también venía de Oaxaca y no entendía lo que decían.

Aquel día terminé muy cansada, teníamos que llenar muchas cajas de jitomate y decirle al Peón que las apuntara. Llené como ocho, pero me di cuenta que el Peón solo me anotó cinco.

Hacía mucho calor, y solo podíamos tomar agua cuando terminábamos de llenar la caja. También tenía hambre y al terminar el día solo cominos unos jitomates que estaban aplastados y otros muy verdes.

Pasaron unos días y nos fuimos a otro lugar pero ahora teníamos que llenar cajas de pepino.  Ese día me sentí muy mal, veía puras estrellitas. Una señora me dijo que era normal porque había pasado la avioneta fumigando para acabar con la plaga de los pepinos, que me tenía que acostumbrar, ¡pero yo seguía sin entender!, porque en mi pueblo había unos animalitos que se comían a los animalitos malos que se comían las verduras del huerto.

Me sentía muy triste, además de enferma, extrañaba mucho a mi abuela, a mis amigos de la escuela, a mi maestra, los enormes árboles de mango y aguacate. En este lugar solo había siembra, ni una sombrita donde poder descansar, además, no podíamos salirnos del terreno.

Me acordé que mi abuela me dijo que sería como un pajarito, ¡pero yo seguía sin entender!, porque un pajarito abre sus alas y vuela libremente, pero yo no. ¡Qué dolor tan grande para ser jornalero, porque la vida de jornalero es como la vida de un pájaro, una noche duerme en un árbol y otra noche duerme en otro árbol


Amarantha Vázquez
LA IMPORTANCIA DE LA EDUCACIÓN EMOCIONAL Y CREATIVA EN LA FORMACIÓN DEL PROFESORADO: LA ADVERSIDAD COMO OPORTUNIDAD DE CAMBIO FORMATIVO
Por Nieto Vargas, María Francesca. 
Educadora de párvulos y Profesora de Enseñanza Básica NB1, con mención en Inglés. Licenciada en Educación. Egresada de la Universidad del Mar año 2007, Sede Iquique. Chile. Máster en Investigación en Didáctica, Formación y Evaluación Educativa, de la Universidad de Barcelona, España. 

RESUMEN

Es de gran importancia, desarrollar en los futuros docentes, características que guíen el trabajo docente, adquirir  habilidades y competencias que le permitan guiar su práctica educativa, sus experiencias de aprendizaje y sus actividades dentro del aula para y con sus estudiantes, pero si bien es importante todo aquello que da forma física a la tarea de un  educador;  es  aun  más  importante  desarrollar    un  clima  personal  de  superación, autoconfianza, esfuerzo, posibilidad de ser y de hacer, poseer la capacidad de resolver problemas, rehacerse constantemente ante las dificultades, sobreponerse a la adversidad y ser a través de sí mismo, una presencia para sus alumnos y no una ausencia para ellos, transmitir  todo  aquello  emocional  que  el  maestro  es  capaz  de  entregar  durante  la formación  y  en  todo  momento,  durante  sus  clases  en  el  aula,  o  en  momentos  de esparcimiento fuera de esta, en definitiva, en todo lugar en el cual está presente.

El educador traspasa y trasmite todo aquél saber a sus estudiantes a través de su propio cuerpo, sus actitudes, acciones y la manera en que se muestra frente al mundo, tomando  en  cuenta  que  su  mundo  es  todo  entorno  en  el  cual  se  desenvuelve,  sin  diferenciar  ambientes  pedagógicos,  ambientes  sociales,  ambientes  personales,  y  todo aquél en el cual se inserta en el día a día. En conclusión, si un docente es capaz de creer  en sí mismo, será capaz de creer en los demás, proporcionando una visión más positiva  de  los  problemas  y  utilizando  la  adversidad  como  una  oportunidad  de  cambio  en  su labor diaria.   

AUTOCONCEPTO Y AUTOESTIMA DEL PROFESORADO  

Las percepciones que tiene el profesorado de sí mismo cambia según los años de  docencia que lleve impartiendo, a menudo los profesores noveles tienen un autoconcepto  diferente  al  de  un  docente  que    lleva  años  en  su  profesión,  lo  cual  no  significa  que  sea  siempre  así.  Generalmente el  autoconcepto  que  el  maestro  ve  de  sí  mismo, no es más que un reflejo de cómo la sociedad actual tiene de él.  Por lo cual es  importante que el docente mantenga una visión pedagógica y creativa en la cual educar,  sea  desde  el  docente  como  presencia  y  no  solo  desde  la  imagen  que  ejerce  sobre  sí  mismo, de manera que su labor trascienda en el tiempo y en las vidas de sus alumnos,  que no sea solo una simple transferencia de conocimiento entre docente  y  estudiante, sino que vaya más allá.  

Hoy  en  día  estamos  insertos  en  ambientes  que  de  un  momento  a  otro  se  ven  invadidos de constantes cambios, en todos los ámbitos de nuestras vidas, en el aspecto  personal,   social,   laboral,   físico,   emocional,   por   nombrar   algunos   entre   los   más  importantes.  Aquellos  cambios  suponen  remecer  lo  que  con  tanto  esfuerzo  se  intenta  mantener en calma, puesto que muchas veces se nos dificulta mantener una actitud de tolerancia,  esperanza  y  perseverancia  frente  a  aquello  que  nos  invita  a  recibir  algo nuevo, sea positivo o negativo para nuestra existencia. Pues es algo que invade nuestros esquema.  Hué,  C.  (2008)  “El  malestar  docente  afecta  principalmente  al  autoconcepto que sobre sí tiene el profesorado provocando en él sentimientos de inseguridad, falta de autoestima  y,  lo  que  es  más  importante,  una  deficiencia  en  su  identidad  personal”  (p. 28)

El autoconcepto que el docente tiene de sí y de sus pares generalmente responde al concepto que la sociedad tiene en general de los maestros y de su trabajo educativo. Es verdad que este concepto al cual responde la sociedad tiene mucho que ver con la postura que se enfrenta el maestro a esta misma sociedad, que en cierto modo lo relega  de su verdadera identidad profesional. Esteve, J.M (1994) comenta que “Los problemas referidos  a  la  consideración  social  de  su  trabajo  les  plantea  una  auténtica  crisis  de identidad en la que los enseñantes ponen en cuestión el sentido de su propio trabajo e, incluso, a sí mismos”. Por lo cual, la necesidad de formar al profesorado respecto  de  la  creatividad  para  resolver  problemas  y  enfrentar  adversidad,  es  una  realidad latente.    

Muchas  veces  en  nuestras  prácticas  pedagógicas  nos  vemos  enfrentados  a  un  sinfín de adversidades en el día a día, las cuales dependiendo de cómo las enfrentemos  podrán dificultar o no nuestra tarea como docentes; también y no en menor escala nos vemos enfrentados a dificultades en nuestra vida personal, las que  pueden influir o no en  nuestras  demás  facetas  (profesional,  social,  emocional,  etc.).  La  manera  en  cómo enfrentemos estos conflictos serán claves para determinar la postura en que cada uno es capaz de resolverlos. 

Es  primordial  que  quienes  forman  personas  y  más  aun,  aquellos  que  forman  docentes, sean capaces de creer en ellos y en lo que hacen, en las tareas que realizan,  pues es difícil pensar que si el docente no tiene la convicción de creer en lo que realiza,  ¿cómo se  reflejará en la sociedad su labor pedagógica?  Y aun más ¿de qué manera  se  verá  desfavorecida  su  profesión?.  Un  educador  amargado,  pesimista,  hipersensible,  poco convencido de su valía, tendrá dificultades para ayudar a los otros a conseguir lo  que él no tiene. Hemos de facilitar como equipo (a través de la formación, del trabajo y  del descanso en equipo, de la reflexión sobre el propio estilo de vida, etc..) la presencia  entre los educandos de educadores con un autoconcepto positivo, capaces de manejar adecuadamente sus emociones, que se atreven, se equivocan y rectifican, que se cuidan, que tienen una vida sana, que se sienten capaces de analizar causas, valorar ventajas e inconvenientes,  ejercitar  la  comprensión  de  puntos  de  vista  ajenos,  demostrar  que  entienden   perspectivas   que   no   comparten,   proyectar,   criticar  (dando   pistas   para  cambiar)  y  recibir  críticas. El  potencial  educativo  de  los  modelos  de  referencia  es,  obviamente,  especialmente  significativo  cuando  hablamos  de  competencias  intra  e  interpersonales.



Es  fundamental  que  el  docente  (independiente  del  nivel  en  el  que  realice  sus clases),  interiorice en su “yo interior” la convicción de que su presencia en el aula, es capaz  de  marcar  la  diferencia  respecto  a  la  metodología  con  que  aprenden  sus estudiantes,  las  estrategias  que  utiliza  en  comparación  a  otros  docentes.  Haciendo referencia  a  la  resiliencia  como  método  conductor  de  la  superación  de  este  tipo  de actitudes y situaciones. El docente debe ser un agente de transmisión de la pedagogía tal como la define Toro, J.M (2005):  “es el arte de llenar de vida los espacios educativos, la  capacidad  para  extraer, exaltar  y  recrear  el  potencial  vital  y  de  crecimiento  que contiene  cualquier suceso, cualquier incidencia, cualquier realidad humana”. (p.25).

Y abunda Maturana (1999, c.p. Moraes, M. y De la torre, S. 2003) diciendo que:

Educar es configurar un espacio de convivencia, es crear circunstancias que permitan el enriquecimiento de la capacidad de acción y reflexión del ser que aprende. Es crear condiciones de formación del ser humano para que  se  desarrolle  en  sociedad  con  otros  seres,    para  que  aprenda  a vivir/convivir  y  afrontar  su  propio  destino  y  cumplir  la  finalidad  de  su existencia (p.78).   

Transformar  la  pedagogía  y  todo  lo  que  el  término  engloba  en  sí,  es  querer mejorar   nuestras   prácticas   docentes   a   través   de   la   comunicación con   nuestros estudiantes, es pretender en cierto sentido dejar de creer que la utopía es más fuerte. Y quien debe hacer ese cambio es el propio docente desde sí mismo, desde su labor, desde su más profundo yo. 

Es  importante  además repensar aquello que agobia el quehacer pedagógico, generalmente el sentimiento que muchas veces abruma a los docentes, es el agotamiento  físico  seguido  por  el  emocional  y  el  estrés  laboral,  lo  que  no  demora  en  provocar desvinculación con los alumnos  y el entorno educativo, por lo que un cambio de actitud  frente a este tipo de situaciones, cambia todo. Toro, J.M. (2005) comenta: 

Quedé gratamente sorprendido al comprobar, en más de una ocasión, que cuando  me  encontraba  arisco,  enfadado,  triste o sin  entusiasmo y me “obligaba” a una sonrisa ese estado desagradable se atenuaba o incluso desaparecía. No se  trataba  de  la  negación  de  un estado emocional concreto y del cual era  plenamente consciente sino de la afirmación de otro  más  alegre  o  amable. El dibujo  de  la  sonrisa  en mi  cara, aunque fuese algo provocado y trazado con los pinceles de mi propia voluntad o determinación, terminaba coloreando con muchas más viveza y luminosidad mi paisaje interior (p.102).

El  docente  no  solo  debe  creer  en  sí  mismo  porque  lo  necesita  y  lo  requiere  de  manera  personal,  sino porque  sus  estudiantes  esperan  que  trascienda  con  toda  su  presencia,  con  su  cuerpo,  con  su  postura,  con  el  respeto  a  su  propia  profesión  y  el “creerse el cuento”. Autoconvencerse de que su función en la sociedad es importante en  tanto  trasmita  lo  que  verdaderamente  se  debe  trasmitir.  Moraes,  M. (2005):  “Las  concepciones existentes dentro de cada uno de nosotros  se revelan también en nuestra  manera de conocer, aprender y educar.” (p.27). Por esto es importante que el maestro  tenga herramientas para enfrentarse a las dificultades, pues es quien transmite a través  de  su  semblante  y  su  tranquilidad  lo importante  que  es  ser  una  persona  resiliente  y  creativa  frente  a  las  adevrsidades.    Porque  “la  sonrisa  de  un  niño  que  es  feliz  en  la  escuela no  tiene  precio.  La  sonrisa  de  un  maestro  que  es  feliz  en  la  escuela…  eso  tampoco tiene precio” (Toro, 2005, p.7) 

Como dice el pedagogo italiano Ricardo Tonelli  “educar es narrar historias que  merezcan  la  pena  ser  vividas”.   Y  podemos  hacerlo  de  dos  maneras:  ayudando  a  los receptores  de  nuestra  labor  social  o  educativa  a  releer  su  propia  historia  como  una  historia  que,  con  todas  sus  dificultades,  merece  la  pena  ser vivida,  y,  también,  ofreciéndoles el trozo de nuestra historia aquella que compartimos con ellos como una  historia  que  para  nosotros  tiene  sentido.  Esto  se traduce  en  actuaciones  como:  tener  (nosotros, los educadores) espacios personales y compartidos para pensar y re elaborar  nuestro  proyecto  de  vida,  tener  aficiones,  dedicaciones  o  actividades  que  llenen  de  sentido   nuestra   vida        más   allá   del     trabajo     educativo,      compartir      con   otros las  motivaciones que nos llevan a dedicarnos voluntaria o profesionalmente a la educación,  cuidar  detalles,  gestos  o  comentarios  que  nos  muestren  como  personas  que  disfrutan  viviendo la vida y compartiéndola con otros.            

EDUCAR DESDE LA PRESENCIA DEL DOCENTE

Crear  un  ambiente  lleno  de buenas  emociones,  es  primordial  para  favorecer  la  comunicación de quienes se encuentran en él, más aun si es en un clima de respeto por  el otro. José María Toro, 2005: 

La mayor parte de la vida escolar se desarrolla, se despliega en gestos y acciones sencillas, cotidianas: reencontrarse, saludar, conversar, trabajar, descansar,  jugar,  leer,  escribir,  dibujar…  Todo  esto  es  tremendamente  importante y puede vivirse cargado de sentido y significado. La plenitud de vivir, el gozo de ser, la dicha del encuentro humano no puede estar al margen o fuera de todo eso (p.27). 

Los momentos vividos en el aula son  aquellos que dejan huellas, la postura del  educador frente a la clase y frente a sus estudiantes es capaz de trascender en el tiempo.  Esta  trascendencia  requiere  ser  positiva,  pues  a  menudo  los  buenos  recuerdos  suelen  verse afectados por aquellos que no lo son. Muchas veces se nos ha preguntado acerca  de la escuela, de la relación con nuestros educadores y  solemos evocar a aquél recuerdo  que muchas veces nos provoca molestia, aunque no siempre es así, pues generalmente  se  recuerda  aquél  docente  castigador  y  dependiendo  del  alumno  se  recuerda  a  aquél  educador que entrega su carisma, su alma y su presencia . Toro, J. M. “El cuerpo es el  templo de nuestra “presencia”, el altar en el que ponemos todo cuanto ofrendamos en  cada momento pedagógico” (2006, p.87).

La  presencia  del  docente  es  todo  aquello  con  lo  cual  el  docente  “enseña”,  su  cuerpo,  su  cara,  su  sonrisa.  La  comunicación  que  entrega  a  través  de  todo  su  ser  es  simplemente  indescriptible,  por  eso  es  tan  importante.  Toro,  J.M.  (2005)  nos  hace  referencia a la importancia de la cara del maestro: 

La  cara  del  maestro,  de  la  maestra,  siempre    es  una  palabra  que  está            hablando   al      mundo       concreto      y   cercano   que   representa   la   clase;            simplemente   porque   nuestras   caras   siempre   expresan,   muestran  y reflejan.  […]Una  cara  así  es  algo  hermoso  porque  trasluce  y  revela  la belleza interior (p.96). 

Muestra aquello que muchas veces se nos dificulta dejar ver,  ya sea por  los problemas que  solemos llevar como una carga en la  espalda diariamente o  por  situaciones  que  se  suelen  presentar  en  clases,  con  los  estudiantes  o  sus  padres, con nuestros colegas.                                  

Y apoya comentando:

La sonrisa tendría que ser considerada un elemento típicamente escolar, como  son  los  libros,  los  cuadernos,  los  lapiceros  o  las  pizarras.  Hoy, quizás más que nunca, es preciso devolver la sonrisa a los rostros de los niños y al semblante de sus maestros y maestras.
La  sonrisa  ha  de  “estar  presente”  en  las  escuelas.  Sin  sonrisa  y  sin  la alegría que ella dibuja o revela no hay educación saludable ni gozosa. Es preciso recuperar la escuela, la educación toda como  un espacio para la sonrisa, el humor y la alegría (p.100).

Es  verdad  que  la  sonrisa  del  educador  debiera  considerarse  como  un  aspecto  fundamental  en  nuestras  clases,  ya  que  son  aquéllas  las  que  abren  los  espacios  más  inhóspitos, son ellas las que dan la chance para que un espacio lleno de estudiantes se  convierta en un aula, en la cual las experiencias son lo primordial. Es importante extraer  las  palabras  de  Toro,  J.  M.  (2005):  “Una  clase,  como  grupo,  es  mucho  más  que  un  conjunto de soledades en compañía.” (p.61).

Por lo tanto estos aspectos, son realmente elementales al momento de realizar una  clase,  pues  facilita  la  realización  de  ésta,  la  comunicación  y  un  mejor  entendimiento  entre los que están insertos en ella. Además es una muy buena estrategia si se ve desde  el punto de vista de la mejora de la comunicación y el acercamiento con el estudiante lo  que  favorece  un  mejor  clima  de  trabajo  en  el  aula,  ya  que  el  docente  no  solo  debe  mediar  el  conocimiento  teórico  sino  que  también  debe  colaborar  desde  sí,  a  que  sus  alumnos sean capaces de creer en sí mismos y a que lo más importantes son ellos como  personas, además de la valoración que ellos mismos son capaces de entregarse. Mañú, J.  y  Goyarrola,  I.  (2011):  “El maestro educa primero con lo que es, después con lo que  hace y sólo en tercer lugar con lo que dice […]”  A la vez, sabe que es más importante  la persona que aprende, que los conocimientos que adquiere” (p.15-16).        

IMPORTANCIA DE LA MOTIVACIÓN EN EL DOCENTE                                  

Se trata de buscar e identificar  nuestras fortalezas, incluyendo las habilidades  olvidadas. No se trata de luchar contra las debilidades, sino de  transformar y hacer crecer las habilidades positivas, actualizando  su potencial. Las que tenemos y las que tuvimos, pero descuidamos. Vamos a desembolsarlas y ponerlas en forma que nuestro yo, aquí y ahora. Ello nos hará tomar conciencia de que somos mucho más capaces de lo que creemos.  Tan sólo se trata de que somos muchos más capaces de los creemos.  Tan  sólo  se  trata  de  que  recordemos  y  actualicemos  ese potencial (Rovira, 2002: 49). 

Ser educador, profesor, maestro o docente involucra que aquellos que se dedican  a la profesión de “enseñar” deban poseer unas capacidades, conocimientos, conductas  que la misma profesión y la sociedad le exigen.  Como dice Millán-Puelles: “entre los  hombres hay algunos cuya forma y manera de ir haciéndose consiste, precisamente, en  ayudar a otros a su propia humanización”. Por lo tanto, ese compromiso se transforma  en vocación y se expresa en la profesión del docente.

Sobre la profesión docente podemos afirmar que cualquiera de ellas, se apoyan en  tres ámbitos: técnico, artístico y moral. Lo técnico y artístico comprende el saber y el  ser  capaz  de  realizar  y  transmitirlo  con  las  competencias  necesarias  que  aquello  requiere. Lo moral exige el compromiso personal que debe tener cada educador, y que  presume  un  deber  de  actuar  de  cada  educador,  y  que  supone  sobre  todo  un  deber  de  actuar  de  tal  manera  que  por  encima  de  cualquier  otra  valoración  se  lleve  a  cabo  aquello que beneficia a los estudiantes y a la comunidad y se deje de lado todo aquello  que les puede perjudicar.     

Por  lo tanto, en la profesión docente el campo ético no se limita a comentar entre  conductas buenas o malas, sino que determina un modo de comportamiento y establece cuál es la conducta correcta frente a la desviada.  Tenemos que ver las cosas desde una  perspectiva diferente respecto de la ética. De la Torre, S. “El nuevo principio básico es  que para  evitar  equivocarnos, debemos aprender  de nuestros propios errores.  Intentar  ocultar la existencia de errores es el pecado más grande que existe”. (p.157)                   

Ahora bien, cuando se  habla de motivación hablamos de una acción orientada a  ejercerla con ánimo, entusiasmo, con diligencia. Un docente profesional de vocación,  es aquel     que     tiene    además de aquellas habilidades y conocimientos ciertas  disposiciones, capacidades y habilidades psíquicas y morales que le facilitan una mayor  adaptación a la situación. Tiene muy claro el fin que persigue y le gusta perseguirlo, de  tal forma que en ello encuentre alegría por lo que realiza en el día a día.           

Mañú  y Goyarrola  comentan: 

El profesor desmotivado considera  que no vale la pena hacer esfuerzos, porque  al  final  da  lo  mismo.  Ha  perdido la pasión por enseñar.  Para ayudar  a  ese  profesor  hay  que  conocer  sus  circunstancias;  es  distinto estar  quemado  temporalmente,  por  circunstancias  pasajeras,  que  no haber estado nunca  entusiasmado con la enseñanza. Es más cómoda la rutina que el esfuerzo, pero no compensa, pues es muy distinto acudir  a clase con ilusión, con proyectos, que hacerlo de modo cansino, esperando a que llegue el final de la clase. (2011: p.42)

Puesto que el docente lo desee o no, es muestra de superación de sus alumnos, es  visto como un modelo a seguir del cual se puede aprender mucho más que contenido y  teoría. Esteve,  J.  M.  “La  motivación se transmite: quiera o no el profesor es una jerarquía  en  el  marco  social  de  la  clase.  Un  profesor  no  motivado,  fomenta  su  descrédito como profesional y genera actitudes  similares  en sus alumnos –  e incluso –  peores”.

Cuando un docente está a gusto en su profesión se exige más a sí mismo cuando  las circunstancias del trabajo así lo requieren, ejerciendo un dominio sobre sí, sobre sus  sentimientos de cansancio, de mal humor, estrés y todas ellas típicas limitaciones de la naturaleza humana. Conoce y acepta las exigencias de su profesión y, además, es capaz  de  encontrar  en  este  esfuerzo  la  alegría, los objetivos de su labor como docente y la felicidad que puede transmitir a través de su trabajo.

Todo aquello que el docente sea capaz de aportar a sus estudiantes,  serán mayormente basados en la motivación que sienta para educarles; en cuanto a los conocimientos teóricos   y   para la vida, los docentes necesitarán además de la motivación por educar, poseer un autoconcepto  positivo de su labor pedagógica respondiendo a su propia imagen para que la sociedad le valore, y para que sus alumnos  se impregnen de su quehacer y su manera de enfrentar las adversidades del entorno.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS 
  De la  Torre, S., & Moraes, M. C. (2005).  Sentipensar: Fundamentos y estrategias para reencantar la educación. Archidona: Aljibe.
  De la Torre, S., (2009).  La adversidad esconde un tesoro: Otra manera de ver la adversidad y la vida. Ed. Círculo Rojo. 
  Esteve Zarazaga, J. M. (1994).  El malestar docente  (3a rev y ampl ed.). Barcelona etc.: Paidós. 
  Mañú Noáin, J. M., & Goyarrola Belda, I. (2011).  Docentes competentes: Por una educación de calidad. Madrid: Narcea. 
  Marques, R. (2002). El libro de las virtudes de siempre: Ética para profesores  [O libro das virtudes de sempre] (Montserrat Fernández Prieto Trans.). Bilbao: Desclée de Brouwer. 
  Rodríguez Gómez, G., Gil Flores, J., & García Jiménez, E. (1996). Metodología de la investigación cualitativa. Archidona Málaga: Aljibe. 
  Rovira  Celma,  A.  (2005).  La  brújula  interior:  Conocimiento  y  éxito  duradero Argentina etc.: Empresa Activa. 
  Toro, J. M. (2005). Educar con “co-razón”. Bilbao: Desclée de Brouwer.

Amarantha Vázquez
facebook-domain-verification=aqwcdfa5po9iw5lw0r7q83he5kmkq6