TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD

MTRA. LUPITA IVONNE SANTACRUZ HERNÁNDEZ.



Como docente de educación preescolar al estar conviviendo con pequeños de tres a seis años de edad, he observado a algunos niños que se distraen con facilidad, se perciben inatentos, parece que no escuchan pues no voltean cuando se les habla, interrumpen en las conversaciones, platican todo el tiempo, distraen a sus compañeros, se tornan berrinchudos, rebeldes y presentan una gran inquietud moviéndose continuamente de un lugar a otro.

Al respecto existen varias investigaciones en la actualidad acerca de ese tema, y ésta es una problemática que se presenta en los salones de clases desde el nivel preescolar. No es la conducta lo que hace que sea considerado un problema, sino la periodicidad y la fuerza con la que se presenta, afectando el desarrollo interpersonal en los diferentes ámbitos de la vida de los pequeños ( casa, escuela, parque, iglesia, comunidad, vecindario). Hay una gran paradoja en lo que se refiere a su origen, coincido con la idea de que es de origen neurológico, ya que según el Manual de Diagnósticos y Estadísticas de Tras- tornos Mentales DSM-IV (2000) es un síndrome neurológico con una alta probabilidad de ser trasmitido genéticamente actualmente éste se ha denominado como “trastorno por déficit de atención e hiperactividad”, cuyas siglas son TDAH. Es importante que se haga una adecuada evaluación realizada por varios especialistas misma que logre integrar diferentes pruebas para formar un análisis general, no solo neurológico, sino también físico, psicológico y pedagógico. 

La evaluación, deberá estar compuesta por diversos estudios tanto físicos, como de comportamiento y de conocimiento, también se deberán llevar a cabo una serie de pruebas neurológicas, examen físico, historia clínica, batería de pruebas psicológicas, evaluación académica y la observación por parte de especialistas, entrevista a los padres y cuidado- res, entrevista al niño, para que todo confirme la existencia de este trastorno.

La manera de atender y apoyar a estos pequeños del nivel preescolar no sólo debe ser en el ambiente escolar y/o en el hogar, sino que debe de abarcar diferentes aspectos de su vida con la finalidad de encausar esta gran energía hacia actividades que sean de su interés o en donde puedan desarrollar sus propias competencias que muchas veces son únicas, difíciles de des- cubrir en esta temprana edad.

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