Sanar las heridas entre padre e hija

¿Cómo cambia la relación con papá en la adolescencia? ¿Cómo nos afecta a la hora de elegir pareja? Las respuestas a éstas y otras preguntas las encontrarás en esta entrevista realizada a la psicóloga, consteladora y especialista en espiritualidad femenina, Gabriella Robles, quién nos introducirá a una mirada más amorosa para poder integrar lo masculino en nuestra vida y poder sanar así las heridas del modelo patriarcal.



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La adolescencia es una etapa clave en la mujer cuando se empieza a desarrollar un interés por lo masculino externo a la familia. Los cambios físicos que cada vez nos alejan un poco más de la niña que fuimos, se entremezclan con conductas que aún nos mantienen en la infancia. Y en el medio de este torbellino de cambios, la relación con papá se ve afectada también. 


Rol del padre en la familia

Para comenzar, necesitamos poder identificar la diferencia de roles entre la madre (la llamaremos “rol o figura femenina”) y el padre (o “rol masculino). La madre como el padre pueden estar representados por una mujer y un hombre, por dos mujeres o dos hombres indistintamente porque el sexo no definirá la identidad de este rol. Cuando hablemos de lo femenino nos referimos a quien lleve a cabo las cualidades o características que representa, y de igual manera con lo masculino.

Dicho esto, la figura de lo masculino en la familia en el rol de padre, es la de proteger el vinculo madre-hija durante los primeros años de vida, y proveer de alimento, cuidados y seguridad a este dúo. Poco a poco será él quien abra el mundo a su hija y la irá preparando para la vida y para forjar su independencia. En este momento será importante que también la madre permita que este vínculo padre-hija se desarrolle con naturalidad. 

Te proponemos ahora zambullirnos de lleno en las respuestas que nos provee Gabriella para comprender los cambios que sufre la relación con papá a lo largo de nuestra adolescencia y cómo nos puede afectar en nuestra manera de relacionarnos con lo masculino en un futuro.

La influencia de lo masculino

MAIME: ¿Cómo es el rol del padre en la familia?

 Gabriella Robles: Podríamos decir que hay tres cualidades de lo masculino en la familia: traer disciplina, autoridad y dirección. A nivel de la relación, el padre es el primer hombre en la vida de una niña. Es lo masculino dentro de ella como potencial. Entonces en función de cómo sea esa relación con su padre así será el esquema vital de lo que es “lo masculino” para ella. 

M: ¿Cómo cambia la relación con papá en la adolescencia?

GR: En la infancia hay una atracción entre la niña y el padre, y va a haber ese tiempo hasta la adolescencia en que la niña mire al padre como reflejo de lo distinto. Es favorable en la adolescencia que ambos tomen un poco más de distancia internamente. Eso va a permitir, a la niña que se empieza a convertir en mujer, que comience a fijarse en otros masculinos (chicos) de su misma generación, como compañeros e iguales. 

M: ¿Qué ocurre con la madre en esta etapa?

GR: Dentro de la familia, lo saludable es que la hija haga un giro de nuevo hacia la madre. Ahora va a necesitar el reflejo de una mujer y ese primer modelo lo toma de ella. Es cuando empiezan a preguntarse ¿quién soy? Esa identidad la va a encontrar mucho más cercana en el vínculo con la madre. Aunque haya fricciones y roces, se está nutriendo de la energía de su propia naturaleza femenina y eso la va a ayudar a ser una mujer con mayor presencia.

MAIME: La mirada del padre representa para la niña esa búsqueda de aceptación o valoración. La manera en que el padre la ve o la trata tendrá mucha influencia en la niña. ¿Pero qué ocurre cuando existe un abandono o ausencia de esta figura paterna?

GR: Todos los mensajes conscientes e inconscientes que vamos recibiendo de nuestro padre se van quedando grabados. Cuando somos niñas tenemos somos muy impresionables de modo que todo lo que recibimos se va quedando impreso en la mente. No obstante la reacción va a ser diferente según cada estilo de personalidad. Hay diferentes tendencias: desde la niña-adolescente más independiente que decide que ella será su propia autoridad, su propia figura paterna y que ella será su propia guía moral hasta caracteres  más dependientes que reaccionarán  desde la búsqueda del amor que no sintió recibir del padre. Así lo busca vaya donde vaya, también la búsqueda de valoración (si sintió que no estuvo a la altura de las expectativas) o puede ser que simplemente se empiece a retraer, porque no acaba de sentirse vinculada con el padre y no sabe por qué está ahí en esa familia sintiendo que no encaja. Otra forma puede ser que lo viva como una traición y por tanto de manera más agresiva, como si fuera peleando por el mundo porque no tuvo ese primer amor. Otra opción es la de desconectarse: tratan de que no se note que están ahí y no quieren pedir ni molestar. Es importante saber que todo lo que se quedó inconcluso dentro de una misma en esa relación, lo vamos a llevar abierto y vamos a intentar cerrarlo muchas veces de manera inadecuada mientras no hayamos tomado contacto a nivel más profundo con el origen de esa herida, de esa carencia. Por eso  se vuelve necesario el trabajo personal. 

MAIME: Hacia una edad más adulta se ven mujeres que repiten los mismos patrones eligiendo siempre al mismo tipo de persona como pareja. ¿Hay influencia de la relación con el padre en la elección de pareja?


GR: Claro que hay relación. Como decíamos antes, el padre es nuestra idea de lo masculino hasta que empezamos a abrirnos al mundo y además, cómo se vive lo masculino en nuestra familia. Un ejemplo: si siempre hemos comido patatas con arroz puede parecernos que eso es lo bueno y vamos a buscar lo mismo. Por ello,  una se siente atraída hacia un tipo de hombre y no sabe por qué. Justamente serán esas parejas quienes traerán la oportunidad de volver a mirar aquellas heridas o situaciones que quedaron abiertas. Lo que ocurre es que cuando no se hace consciente, la relación  se transforma en conflicto, como un espejo nos está mostrando cómo vivenciamos lo masculino. Si podemos darle la vuelta, podríamos darnos cuenta de que es una oportunidad para poder sanar e integrar lo que falta con el padre.

MAIME: ¿Se puede cubrir o reemplazar esa ausencia del padre?


GR: Existen otras figuras que pueden encarnar la energía masculina.  Puede ser el un tío, un abuelo, en el colegio… no obstante no es lo mismo que el vínculo con el propio padre. Sería bueno darles a cada uno su lugar, agradecer el apoyo e integrar las experiencias. Aunque a nivel profundo nada puede reemplazar la ausencia del padre, si han existido otras figuras de apoyo eso va a revertir en mayor integración personal.

MAIME: ¿Cómo afectan la figura del padre como autoridad autoritaria y la figura del padre que está en la familia pero no tiene un lugar en ella?


GR: El efecto del autoritarismo y la desconexión son dos efectos del patriarcado, de esta cultura polarizada hacia el aspecto negativo de lo masculino. Está en todo y ¿cómo no va a estar en los padres? Es necesario entender que el padre no es tan libre para decidir cómo actuar,  que detrás de un exceso de control hay un miedo a perder el control, a la supervivencia y a tantas otras cosas. Y detrás de la desconexión hay primero una falta de permiso para conectar con los propios sentimientos y ser vulnerables. Esto es algo que la sociedad no permite al hombre fácilmente desde que se les impide llorar o se les insulta por ello cuando son niños, entonces: ¿qué vía queda? Desconectarse es una. Y más adelante se traduce en “ausencia” hacia los hijos, porque el padre siempre va a estar más orientado hacia lo externo, la profesión, la economía…  y cuando ha de sacar su aspecto femenino quizá no sabe dónde está. Es mucho más difícil cuando no se ha validado lo femenino dentro de lo masculino. 

"Es necesario entender que el padre no es tan libre para decidir cómo actuar,  que detrás de un exceso de control hay un miedo a perder el control, a la supervivencia y a tantas otras cosas. Y detrás de la desconexión hay primero una falta de permiso para conectar con los propios sentimientos y ser vulnerables. Esto es algo que la sociedad no permite al hombre fácilmente desde que se les impide llorar o se les insulta por ello cuando son niños


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