MISERABLE VIDA (o cómo no me conformo) por Gato pícaro


La cucaracha va subiendo por la pared, lenta y silenciosamente.

Christina la observa desde su cama, en donde se queda recostada.

—¿Cómo será la vida de una cucaracha? ¿Pensará acaso? ¿Qué problemas tendrá?— Todo esto se pregunta Christina sin perder de vista al pequeño animal.

Medita, esperando encontrar respuesta a sus preguntas; la verdad es que debe hacer un esfuerzo para volverse cucaracha y pensar como ella. Con tanto que analizar, termina convencida de que la vida de una cucaracha es mejor.

—No tienes que preocuparte por ir a la escuela; no tienes que trabajar; lo mejor de todo es que no tienes novio, por lo que no tienes problemas—

Y Christina fija su mirada en el insecto mas no lo ve. Sus ojos contemplan su pasado, que ella juraría que es tan deprimente, y crece la idea de lo paradisíaco que es ser una cucaracha.

—No pleitos, no sufrimientos ¡Debí nacer cucaracha! Claro está que nadie habla bien de ellas, pero eso que les importa. ¡Miserable vida! Debí nacer cucaracha—

Y lentamente regresa de sus pensamientos para seguir al bichito.

La cucaracha va subiendo por la pared, lenta y silenciosamente.

Y silenciosos también son sus pensamientos, que no le quitan un ojo de encima a Christina.

—¿Por qué no nací humano? No tendría que comer sobras; no viviría con el temor de ser aplastada. Creo que viviría más y mejor, sin arrastrarme por las paredes y escondiéndome al primer destello de luz. Y todo ese poder que tienen, ¡¿se imaginan!? ¡Debí nacer humano! Miserable vida—

Y así, la cucaracha va subiendo por la pared, lenta y silenciosamente.

17 de marzo de 2004, 23:43


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