10 Signos de padres tóxicos que arruinan la vida de sus hijos sin darse cuenta

Los especialistas pueden ayudar a ver diferencia entre hijos ingratos y víctimas de una educación tóxica. Por ejemplo, el psicólogo clínico Seth Meyers y el profesor Preston Ni en sus artículos hablan sobre los padres que, con su comportamiento, arruinan la vida de sus hijos. Pero la crianza es un trabajo duro, y no tiene sentido culpar a los padres de “no ser ideales”. Con este criterio podríamos decir que los superhéroes “salvan el mundo de manera poco filosófica”. La línea entre los errores paternos y el perjuicio directo puede ser muy fina. Este artículo se centrará en las personas que dañan moralmente a sus hijos. Sigue leyendo para averiguar cómo reconocerlos y protegerse.
Un padre tóxico pone ante el niño tareas contradictorias. Ellas constituyen un desafío más serio para la lógica que la orden de cerrar la boca y tomar la sopa. Te proponemos averiguar qué mandatos no se pueden cumplir sin daños para la psique.

1. Témeme — ámame

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Muchas veces, los padres tóxicos les otorgan a los ataques emocionales formas inesperadas: el cuidado, el rigor, la lucha con los caprichos. En esas familias, por el sonido de las llaves y la microvibración de los pasos, los niños entienden de qué humor ha regresado a casa el padre. Sus vidas pasan entre sesiones de lavado de cerebro.
Los padres tóxicos se ofenden cuando sus intentos de infligir un bien se perciben con cautela. En esos casos recurren a su monólogo favorito: “Todos los niños son normales, pero de ti es inútil esperar amabilidad o afecto”.

2. Comprende los problemas de los adultos — sigue siendo un niño pequeño

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En las familias tóxicas, los padres responsabilizan a los hijos por sus decisiones. Por ejemplo, el niño puede pensar que por culpa de su mal comportamiento el padre tiene que calmar los nervios con una “mezcla fuerte”.
Más tarde, el niño se convierte en cómplice involuntario de los dramas de los adultos. El adolescente escucha las quejas de los padres, digiriendo detalles innecesarios. Tiene que adaptarse a la “difícil situación familiar”, ponerse en el lugar de los padres, ayudar, consolar. Por desgracia, el cúmulo de obligaciones no incluye el derecho a la opinión propia.

3. Sé el mejor — no te olvides de que eres un inútil

10 Signos de padres tóxicos que arruinan la vida de sus hijos sin darse cuenta
Los padres narcisos esperan del niño solo los mejores resultados. Sin embargo, las victorias se dan por sentadas. Si has triunfado: era lo que se suponía que hicieras. Si has fracasado: recibes tu dosis de humillación. Los comentarios de los padres en la infancia arruinan la vida. La persona crece con la sensación de que nunca fue lo suficientemente buena para sus padres.

4. Ábreme tu corazón — no te sorprendas por “el cuchillo en la espalda”

10 Signos de padres tóxicos que arruinan la vida de sus hijos sin darse cuenta
Los padres tóxicos literalmente exprimen las confesiones de sus hijos por todos los medios posibles. La mayoría de las veces, generando en el hijo/hija el sentimiento de culpa. Después, la información obtenida se usa en contra del interlocutor. Hay varios escenarios:
  • Los detalles de la vida personal del hijo/hija serán conocidos por otras personas: parientes, vecinos y, a veces, vendedores del mercado local. Una salsa llamada “¿Y qué tiene?” ocultará la amargura de los reclamos.
  • El padre obtendrá una excusa para reprochar o hacer comentarios sarcásticos: “Si eres tan bueno, ¿entonces por qué... (inserta los hechos confesados)?”

5. Eres malo — no te atrevas a ser mejor

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Cuanto más baja sea la autoestima del niño, más fácil es hacerlo bailar al ritmo familiar. Los padres tóxicos hablarán con entusiasmo sobre los errores y fallas de su hijo o hija. Muchas veces, el énfasis se da en la apariencia, ya que es un punto débil de fácil acceso. Si no hay “defectos” obvios, se usarán los inventados.
Los intentos del niño por deshacerse de los complejos serán saboteados. Porque los buenos resultados aumentan la autoestima. Los padres tóxicos no necesitan un hijo “mejorado” que muestre fuerza de voluntad, sino un “saco de boxeo” al que golpear sin que responda.

6. Desarróllate — tacha tus planes para el futuro

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Al niño se le exigen informes de su progreso. Al mismo tiempo, se ignoran las formas de alcanzar los objetivos. Por ejemplo, hay que avanzar en la carrera profesional, pero siendo el trabajador auxiliar de mamá. O generar vínculos útiles sin salir de la cocina.
Un padre narciso se alegra del bienestar de su hijo por dos razones:
  • Los éxitos de los hijos se pueden usar para causar envidia en los demás.
  • Los hijos exitosos proporcionarán acceso a una vida mejor.
También hay otros motivos. Al niño se le habla de los escenarios idealizados para recordarle periódicamente la distancia entre él y el preciado objetivo. La calificación de “insuficiente” quedará en el inconsciente del niño para siempre.
Muchas veces, la vida pone a los padres tóxicos ante una elección. ¿Qué es mejor, perder el control sobre el niño, recibiendo más beneficios para la familia, o viceversa? Lo más probable es que no cedan el control.

7. Sigue mis instrucciones — cúlpate a ti mismo por los malos resultados

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Los padres narcisos se comportan con el niño como si les perteneciera. Participan activamente en la planificación de su vida, reaccionando negativamente a cualquier clase de objeción. Las consecuencias del control sofocante no se tienen en cuenta. Si algo sale mal, la culpa es del el “ejecutor”.
“No importa cuál sea la decisión correcta, si la tuya o la mía. Lo importante es que no sea la tuya”, este es el lema principal de un padre tóxico.

8. Vete — no me dejes

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En las familias normales, el deseo de un hijo adulto de separarse se percibe como algo natural. Para los padres tóxicos, la separación de los niños es como el lanzamiento de un “Rover” a Marte: es un evento real, pero que ocurre rara vez en algún lugar lejano.
El hijo se mantiene dentro del campo de alcance bajo cualquier pretexto, pero, regularmente, se incrementan las prohibiciones y límites paternos. La participación plena en el consejo familiar también está prohibida.
¿Qué quiere realmente un padre tóxico? Que su hijo adulto permanezca a su lado, pero sea tranquilo y obediente.

9. Acepta mi ayuda — deja de “exprimirme”

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Los padres ofrecen algún tipo de ayuda, de la que tranquilamente se puede prescindir. Un rechazo de esta provoca ofensa. Al hijo se le cruza el pensamiento: “Probablemente mis padres quieran sentirse útiles”. La ayuda se acepta y se agradece, se presta alguna colaboración a cambio (no estamos hablando sobre los hijos parásitos). ¿Final feliz? No llegará, porque los padres tóxicos tergiversarán la trama de esta historia. Según ellos, la esclavitud de por vida será el pago adecuado por un frasco de mermelada casera.
Los hijos se convierten en dobles rehenes morales:
  • Al tratar de rechazar la ayuda de los padres. Es malo dar la espalda cuando las personas cercanas están tratando de ayudar.
  • Habiendo recibido la calificación de “deudor eterno”. Los padres han trabajado muy duro en el campo: ¿acaso es tan difícil ayudarlos? Aún si por “ayuda” se entiende “ven con urgencia a las 9:00 de la mañana de un sábado a llevarte el cubo de manzanas, que se van a pudrir”.

10. Confía en mí — siempre mantente alerta

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¿Privacidad? ¿Espacio personal? Pff... Según los padres tóxicos estás pronunciando mal las palabras “revisión” y “control”.
Es moralmente difícil limitar el acceso al territorio personal: los padres te acusarán de no confiar en ellos. Vivir separado no te salvará: el juego de llaves entregado “por si acaso”, será usado más de lo que piensas. Después de cada revisión, tendrás que justificarte. ¿Qué, por ejemplo, hace esa taza sucia sobre la mesa? ¿Por qué se gastó tanto dinero en esa tontería?

¿Cómo comportarse con los padres tóxicos?

Escapar de las relaciones tóxicas es difícil. Incluso para los hijos adultos que viven solos. Sin embargo, los expertos dan una serie de consejos universales que permiten proteger los límites personales sin llegar al extremo de quemar los puentes. Para empezar, hay que aceptar algunos hechos importantes:
  • El pasado no se puede cambiar.
  • Las relaciones tóxicas se parecen a las enfermedades crónicas: es poco probable que se puedan “curar”, así que el objetivo principal es evitar las exacerbaciones.
Las recomendaciones de los psicólogos se basan en la comprensión de que una persona tiene derechos y deseos por los que no debería avergonzarse:
  • Vivir separado y según las propias reglas.
  • No participar en la solución de los pequeños problemas cotidianos de los parientes.
  • Restringir el acceso al territorio propio.
  • Acumular experiencia, ignorando el “Yo sé mejor qué hacer” de los padres.
  • Manejar los recursos propios: el tiempo, la energía, el salario.
  • No sacrificar intereses personales por el “hay que” momentáneo de los padres.
Es importante recordar que estos derechos son válidos para ambas partes. No se puede alejarse de los padres, y a la vez dar su ayuda por sentado.
Estaremos felices si caracterizas las situaciones enumeradas con la palabra “tonterías”. En ese caso, puedes agradecer a tus padres por ser normales y buenos contigo. Pero si las historias han tocado las cuerdas de tu alma, comparte tu experiencia. ¿Has logrado resistir la presión de los padres tóxicos?
Ilustrador Marat Nugumanov para Genial.guru 
¿CÓMO SALIR DE ESTA FAMILIA TÓXICA?

Comentarios

Anónimo dijo…
Yo aun sigo con mi madre tóxica, no mr. Puedo alejar y es desesperante que te cuestionen cada decisión, que se meta en la educación de tus hijos y si le quieres porner un alto te culpa de sus enfermedades, te tacha de mala hija, le cuenta a todo mundo lo que se ha echo mal según Ella
Anónimo dijo…
Noto que soy un padre toxico, pero beo tambien que creci en un hogar toxico...
Anónimo dijo…
Realmente mi situación son todas las anteriores y para completar por parte de mis padres y suegros tambien y lamentablemente hemos tenido que alejarnos por completo para protejer a nuestras hijas. Y no es lo que queremos pero no tenemos otra opción.
Anónimo dijo…
Toda mi vida pensé estaba equivocada, que nadie me quería, que era una "mala persona", nunca lo suficientemente buena, nunca bonita ni inteligente, siempre tonta y complaciente. Mi baja autoestima proviene de haber sido criada por una mujer narcisista, egocentrica, la falta de amor me llevó a buscarlo en relaciones vacías, fugaces, no quería involucrarme con nadie en serio por temor al dolor a sufrir. Mi mamá me oía llorar todas las noches a la edad de 11 años. Hoy en día en mi adultez se lo mencioné y ella dijo, si yo sé, y solamente guardé silencio, porque no pude creer que ella siempre escuchó mis llantos a tan corta edad y nunca hizo nada por ir a consolarme. Lloraba porque sentía falta de atención, que nadie me quería. Qué equivocada estaba. Gracias a Dios hoy emprendo un nuevo camino, lejos de ella, amandome a mí misma en primer lugar y a mi familia, a Dios incluido, llegará un momento que Él será a quien yo ame más que a mí misma, mientras aprendo a desaprender todo el daño que me causó la relación tóxica con mi progenitora. Buen artículo. Quienes hemos sufrido éste tipo de crianza tóxica, les animo, hay una salida, dejar atrás el pasado, ya no pueden dañarnos!
Anónimo dijo…
Y como salir de una relacion asi??? Ni
Anónimo dijo…
Yo zafe temprano. Mi madre murió de cáncer, según mi suegra por tanto maltrato a mi hermano y a mi. Además mi padre siempre nos dijo que el no quería hijos, que era mi madre la que quería. Cuando ella murió nos dejó una carta escrita en la puerta de su dormitorio. Que por fin se había librado de nosotros, que por fin iba a hacer su vida. Que no lo buscaramos para nada. Que no quería vernos nunca más... y así fue.. nunca más supimos nada.
Anónimo dijo…
Yo sigo viviendo en casa de mis padres, y a mis 28 años, siendo ya independiente económicamente hablando, todas las mañanas me despierto con miedo de no saber en qué humor amanecerá mi mamá, pues de la nada se desquita conmigo de todas sus presiones, y el más mínimo error de mi parte, para ella significa toda una vida de inutilidad. No tengo derecho a equivocarme pero me exige dar opinión para todo, cuando ella es quien tienen la última palabra. Me quiero ir de la casa y me pone mil impedimentos para hacerlo, pues odia a mi prometido y siempre me habla mal de él.