Estrategias para regular la conducta impulsiva (TDAH)

Establecer reglas claras y consistentes. Comprobar que las conoce y las
entiende.
Aliente y refuerce la obediencia y el respeto.
Cambiar las conductas incorrectas de una en una. Ignorar el resto, las menos importantes, si no interfieren el desarrollo de la clase (evitamos regañarle continuamente).
Establecer objetivos realistas y ajustados a las características del alumno/a.
Aplicar sistemáticamente las diferentes técnicas de modificación de conducta.
Reconocer la mínima mejora en su conducta. Reforzar inmediatamente el esfuerzo y la conducta adecuada.
Utilizar la atención del docente, el elogio público y las notas positivas en la agenda, por ejemplo, como refuerzo, inmediato y frecuente. Usar la inatención del docente para extinguir conductas inadecuadas.
Evitar las críticas, los sermones, el menosprecio y las etiquetas.
Manifestar nuestros estados de incomodidad, desagrado o fatiga, de manera asertiva, sin criticar, ni etiquetar o despreciar.
Mejores resultados utilizando el refuerzo positivo antes que el castigo. Aplicar consecuencias educativas (p.ej., si ensucia, debe limpiar) y no tanto punitivas.
El castigo enseña QUÉ NO se debe hacer, pero no enseña la conducta apropiada. El castigo no mejora las dificultades del TDAH.
Aplicar consecuencias proporcionadas a la falta cometida.
No castigar sin recreo ni bajando la nota académica.
Mejor que la expulsión, enseñar a reconducir su conducta con alternativas para expresar sus sentimientos (habilidades sociales, técnicas de relajación, etc.).
Anticipar y supervisar situaciones de riesgo y las transiciones (esperas en la fila, recreo, etc.).
No miden el peligro. Evitar riesgos innecesarios como juegos o juguetes peligrosos.
Fomentar la espera del turno y atenderle sólo cuando espere o levante la mano para contestar.
Pactar con el alumno contratos de conducta consensuados, con recompensas que le motiven y consecuencias acordadas (compromiso).
Programar actividades en las que pueda destacar u obtener éxito y reconocérselas en público, para que empiece a motivarse y verse capaz.
(Documento: Técnica de la tortuga)
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