Las escuelas-bosque se abren paso como alternativa a la educación infantil reglada



  • Las piñas y las piedras ayudan en las clases de matemáticas a los pequeños, que también aprenden lenguaje o psicomotricidad
  • Un proyecto de esta metodología no homologada acaba de arrancar en la Cerdanya, tras experiencias previas en Amposta y la Anoia

Quim March vive en Can Ribals, a siete kilómetros de Lles de Cerdanya (Lleida). Su familia cada día hace 20 kilómetros en coche para llevar a su hijo a la escuela-bosque Arrels, en Cortariu, un pequeño núcleo de Bellver de Cerdanya. A través de este proyecto de pedagogía alternativa, su pequeño de tres años –a punto de cumplir cuatro– pasa todo el día en el bosque. Va a una de las pocas escuelas-bosque de Catalunya, en la que se aprende de todo directamente en la naturaleza.



“Tenemos hijos de otras edades que han pasado por la escuela tradicional y queríamos probar un sistema más cercano a la naturaleza, queremos ofrecerle a nuestro hijo esta oportunidad”, relata. Esta joven escuela-bosque leridana, de método no homologado pero en auge, ha empezado a andar con diez estudiantes de tres a seis años y tiene un local en el pueblo para recibir a las familias antes de dirigirse al bosque. Allí se sirven de pinos, piedras y animales para enseñar de todo, desde matemáticas hasta lenguaje o psicomotricidad, sin pupitre alguno. El método está pensado solo para la etapa de escolarización no obligatoria.


Laura Cecilia, coordinadora del proyecto, explica que el alumnado va aumentando y que por ejemplo se incorpora este lunes a las ‘clases’ en Cortariu una niña de Organyà (Alt Urgell) de cinco años. Para llegar hasta allí pasará una hora en coche, pero su madre quiere regalarle un año de inmersión en la naturaleza antes de empezar la Primaria en un colegio estándar.











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