LOS LÍMITES.



Los límites no coartan la libertad, parece paradójico decirlo pero nos enseñan que la libertad no consiste en "hacer lo que se me de la gana". Educar sin límites provoca inseguridad que se traduce, en algunas oportunidades, en desbordes conductuales que lo único que son es el grito desesperado de un niño pidiendo que algún adulto tome, en verdad, el control de la situación.

¿Qué caracterísricas deben tener los límites?

- Claros

- Constantes

- Los necesarios

- Razonables
CLAROS

Explicados de manera apropiada, indicando lo que se puede y lo que no se puede hacer además de las consecuencias que traerá el no respeto al límite.

Afrontar las consecuencias ayuda a aprender que todos nuestros actos tienen una proyección en nosotros mismos, en los demás y el mundo que nos rodea, debemos ser responsables de cada una de las cosas que hacemos y afrontar los resultados de nuestras acciones..

Algunos castigos son, en realidad, un serio problema para los padres y algo irrelevante para los hijos.
CONSTANTES

Falta de consistencia implica demasiada flexibilidad. Los límites no pueden funcionar de acuerdo a nuestro estado de ánimo, deben mantenerse independientemente de las circunstancias aunque algunas veces puede haber cierta flexibilidad dialogada previamente y explicada al niño con claridad indicándole las razones por las cuales se adopta en ese momento otro tipo de actitud y que esto no quiere decir que siempre será así.

Límites firmes y constantes dan seguridad, la falta de consistencia les confunde; la constancia les permiten un adecuado funcionamiento familiar y social. Teniendo límites claros y constantes un niño sabrá que sus padres son predecibles y les tomarán más en serio.

El padre debe exigir el respeto al límite indicado y la madre debe exigir el mismo respeto, la falta de acuerdo es formativamente desastrosa.
LOS NECESARIOS

Establecer un complicado sistema de normas resulta en el incumplimiento de la gran mayoría de ellas. Las normas de funcionamiento en casa deben ser dos o tres, bien seleccionadas por ambos padres y de acuerdo a las necesidades de cada momento. Cuando estas normas son mantenidas con consistencia y constancia los niños las terminan asimilando e incorporando a su repertorio de conductas, entonces puede ser cambiadas por otras que sean necesarias.

Las normas que se seleccionen deben orientarse al logro del mayor funcionamiento familiar y social, incluso es conveniente escuchar a otras personas (profesores principalmente) sobre qué aspectos deben ser reforzados en cada momento.
RAZONABLES

Un punto importante a tomar en cuenta es que no funcionan en un niño los límites que en otro si lo hacen, esto quiere decir que debe tratarse a cada uno de ellos de manera individual. Los límites deben ser indicados de acuerdo a la edad de desarrollo de los niños.

Orellana, Carlos.
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Revista Educación Preescolar