El equipo femenil de robótica que representará a México ante la NASA

Pink Hawks está integrado por más de 30 alumnas mexicanas de preparatoria, quienes además de demostrar sus conocimientos y habilidades, están rompiendo con los estereotipos sobre la mujer en el sector de ciencia y tecnología. 

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Cada año, estudiantes de nivel medio superior de todas partes del mundo se reúnen para conocer el reto de robótica que prepara la NASA para una nueva edición de la FIRST Robotics Competition. En la temporada 2018 se enfrentan 3,647 equipos, de los cuales alrededor de 100 son formados por estudiantes mexicanos, destacándose entre ellos la plantilla femenil de Pink Hawks, proveniente del Campus Toluca de Tec Milenio.


“Una vez nos rechazaron dos equipos al proponerles una alianza, arguyendo que estaba científicamente comprobado que las mujeres no sabemos manejar. Esto en lugar de frenarnos nos hizo llegar más lejos, decidimos que íbamos a demostrarles que lo que ellos decían no era una limitante para nosotras. Esa ocasión llegamos a semifinales eliminando justo a esos dos equipos, y les enseñamos que no nos detienen los estereotipos, los prejuicios, ni la idea que puedan tener de nosotros, porque venimos a mejorar esa percepción de la mujer, a dar a conocer quiénes somos y de que somos capaces”, reveló Karel Santana, Líder de Ingeniería en Pink Hawks

Con seis semanas para completar el diseño y estrategia para participar en el reto, las tareas del equipo se dividen en dos partes: Ingeniería, que incluye los aspectos de diseño, programación, neumática y electrónica del robot; y Negocios, en la que se desarrollan labores de relaciones públicas, relaciones con medios, gestión de patrocinios y consideración en premios.

De las 33 estudiantes que componen Pink Hawks, tres son Mentoras Junior (universitarias que compitieron en ediciones anteriores), dos son líderes de área y 28 completan la plantilla al colaborar en las diferentes actividades y proyectos.

Además de las tareas propias de la competencia, Pink Hawks impulsa iniciativas que produzcan también un beneficio social.


“No se trata sólo de armar robots, sino que se busca que la ciencia y la tecnología tengan efecto en las comunidades. Por ejemplo, creamos y apoyamos al primer equipo con discapacidad que compite en la competencia de robótica FIRST Lego League. Queremos que el aprendizaje que hemos adquirido trascienda y lleve a otros a cumplir los sueños que nosotras hemos podido alcanzar”, explicó.
Robot 44 es el primer equipo mexicano con necesidades educativas especiales, quienes compiten en el torneo de robótica dirigido a alumnos de primaria y secundaria. Son alrededor de 10 niños con diferentes discapacidades, lo que acercó a las chicas al aprendizaje de lenguaje de señas para poder comunicarse con ellos y darles mentoría de la manera más eficiente posible.
Otro de los programas que Pink Hawks promueve tiene un impacto directo en las comunidades más vulnerables, como es el trabajo que están desarrollando para la prevención de inundaciones en diferentes municipios de Tabasco.

“Tenemos un proyecto para ayudar a comunidades aisladas, colindantes con el río Usumacinta, y que al llegar la época de lluvias sufren de inundaciones. Ellos cuentan con un sistema para monitorear los niveles del río y detectar las señales para prepararse ante desbordamientos, lo que estamos haciendo es crear una aplicación para registrar las condiciones del río y poder aumentar el tiempo de alerta para la prevención de desastres”, detalló Pilar Luna, también miembro del equipo.

Compartir el conocimiento

Para la edición 2018 de FIRST, 44 ingenieros de General Motors ofrecen asesoría a 11 de los equipos participantes. La armadora ha impulsado la competencia de robótica desde 2004, año en que se inscribió el primer equipo mexicano.

“Empezamos con el primer equipo y hoy son aproximadamente 100 los equipos del país que participan en la competencia, el crecimiento ha sido impresionante, especialmente en los últimos cinco años. Nuestros mentores no sólo les apoyan en los aspectos técnicos, sino que tienen la labor de ayudarles a crecer las ideas que crean como equipo. Estamos muy orgullosos de los equipos que patrocinamos, son chicos que llevan la camiseta bien puesta y que representan estupendamente los valores que tenemos como compañía”, relató Manuel Serna, Gerente Senior de Validación y Pruebas del Centro Regional de Ingeniería de Toluca (TREC) de General Motors de México y Coordinador de los mentores GM en la competencia FIRST.

Un ejemplo claro del compromiso de la marca con esta iniciativa es el propio Guillermo Cabrera, actual mentor de Pink Hawks y que actualmente forma parte de la fuerza laboral de General Motors.

“Yo empecé como la botarga del equipo WinT, y fui subiendo dentro de la estructura, como en todos los trabajos, hasta llegar a líder de ingeniería, ya dentro de la carrera fui Mentor Jr, Mentor y al entrar como becario a GM me nombraron coach de Pink Hawks, así que he recorrido toda la cadena. Cuando me dijeron que iba a asesorar un equipo, jamás me dijeron a qué reto me enfrentaba y resultó en una experiencia completamente nueva para mí, recuerdo que al entrar a la carrera de ingeniería había muy pocas chicas, y siento que con esta oportunidad está en mis manos hacer lo necesario para cambiar ese estereotipo”, destacó Cabrera.

Actualmente México ocupa el lugar 81 en el Informe Global de la Brecha de Género 2017, desarrollado por el Foro Económico Mundial (WEF), lo que indica que si bien se han logrado avances en términos de un contexto económico y laboral más abierto para las mujeres, aún queda un amplio espacio de oportunidad para la equidad de género.

En el ámbito de las STEM (Ciencia, Tecnología, Ingeniería y Matemáticas, por sus siglas en inglés), la situación es aún más crítica, ya que la participación femenina se ve rezagada en una proporción de 3 a 1 en la elección de carreras universitarias relacionadas con ingeniería, manufactura y construcción, como detalló el más reciente Anuario Estadístico de Educación Superior.

Frente a este panorama, la labor de cada una de las Pink Hawks habla por sí mismo, no sólo en el aspecto técnico y social de sus proyectos, sino en incentivar a otras estudiantes a incursionar en campos antes asociados con el género masculino.

“Este equipo surgió con la intención fomentar la inclusión de las mujeres en todo lo que es STEM, es decir, los ramos de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas, para que se termine el paradigma de que la mujer no puede hacer ingeniería, porque las mujeres somos capaces de hacer todo lo que nos propongamos”, afirmó Karel Santana.
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