MENTIRAS, TRAMPAS Y ROBOS

Profa. Gloria Fernández Camacho

¿Mentiste, robaste o hiciste trampa cuando eras pequeño? ¿De vez en cuando aún lo haces? ¿Qué te impide decir la verdad?
Maestra, ¿qué hago para que mi pequeño no diga mentiras ni haga trampas? ¿Es delincuente un pequeño por llevarse algunas cosas que no le pertenecen? ¡Qué hago!
Descubrir a nuestros hijos robando, diciendo mentiras o haciendo trampa puede ser muy preocupante, sin embargo, estas conductas son normales en niños pequeños.
Para entender estos comportamientos es necesario ser honestos y recordar actitudes similares de nuestra infancia para comprenderlos sin agredirlos, avergonzarlos o asustarlos.
Hay muchas razones por las que un pequeño llega a mentir de vez en cuando. En la edad preescolar los niños aún no tienen la capacidad para distinguir entre la realidad y la fantasía, esto es entre lo que pasó y lo que les hubiera gustado que pasara, e inventan historias fantásticas en las que expresan sus deseos, miedos o frustraciones.
Las mentiras más frecuentes son las que dicen los pequeños para cubrir algo que les sale mal, por ejemplo, si se les rompe algo de inmediato dirán “yo no fui”, no por mentir, sino para decir “que no fue su intención romperlo”.
Si los obligamos a que digan la verdad, solamente lograremos asustarlos, será mejor ayudarlos a que acepten la verdad haciéndoles preguntas de manera tranquila, como “el vaso está roto, ¿qué crees que pasó aquí?, ¿cómo podríamos solucionarlo?”
Esto es simplemente para ayudarlos a aclarar sus ideas, no para corregirlos, pues la intención de los pequeños suele estar muy lejos de engañar. Debemos explicarles por qué es conveniente decir la verdad. Pero una de las razones por la que los niños mienten es que escuchan a sus padres decir cosas que no son ciertas.
Los adultos mentimos por comodidad, para no quedar mal o para no herir a los demás, sin embargo, los pequeños no pueden entender las “mentiras piadosas”, es necesario encontrar siempre la mejor manera y el momento adecuado de hablar con la verdad.
En cuanto al robo, los pequeños aún no tienen bien desarrollado el sentido de la propiedad, piensan que todo es suyo, que por jugar un momento con algo ya les pertenece, así que lo más natural es guardárselo en la bolsa.
Cuando toman las pertenencias de otra persona, no tienen intención de dañar o perjudicar al otro, sólo quieren saber qué se siente tener ese objeto en especial.
 Si los descubrimos tomando algo que no les pertenece no es conveniente escandalizarlos, ni llamarlos ladrones, ni mucho menos amenazarlos con enviarlos a la cárcel.
Simplemente hagámosles saber que no es correcto tomar las cosas de otras personas y que es indispensable pagarlo o devolverlo a su dueño.
Si un niño está constantemente tomando las cosas de los demás y las esconde para quedarse con ellas, probablemente está tratando de llamar la atención por falta de cariño o aprobación. Démosle lo que necesita, pero si no se corrige pidamos ayuda de un especialista.
Los pequeños preescolares intencionalmente no hacen trampa, lo que quieren es ganar y divertirse. Es tan grande su deseo de ganar que cualquier medio es aceptable, deben aprender que para  jugar y divertirse es necesario obedecer las reglas y competir abiertamente, sino los demás no querrán seguir participando con ellos.
Recomendaciones
-       No se preocupen demasiado si sus hijos dicen algunas mentiras o toman algo que no les pertenece.
-       Corríjanlos con suavidad, cariño y respeto, y háganles saber por qué es incorrecto lo que hicieron.
-       Ustedes son el modelo de sus hijos, traten de no mentir o decir cosas inexactas.
-       Nunca intenten acorralarlos para que digan la verdad, enséñenles a hacerse responsables de sus actos.
-       Nunca califiquen a sus hijos de ladrones, mentirosos o tramposos. Mejor ayúdenlos a reflexionar y, de ser necesario, a pedir disculpas.
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