Me cuesta trabajo hablar

Me cuesta trabajo hablar
Psicóloga Educativa,  Rosa María Chico del Olmo
     El lenguaje es una actividad comunicativa cognitiva y reflexiva. Se usa para establecer y mantener relaciones interpersonales, para expresar sentimientos y deseos, para manifestar, intercambiar, confrontar, defender o proponer ideas y opiniones y valorar la de otros, para obtener y dar información diversa, para tratar de convencer.
     Conforme avanzan en su desarrollo los pequeños de preescolar adquieren experiencias que les ayudarán a incrementar su vocabulario y, con ello, corroborar de manera significativa los conceptos antes mencionados.
     Pero qué sucede cuando estos pequeños tienen la necesidad de compartir sus  pensamientos mediante este lenguaje oral y no pueden porque se les “pegan las palabras” o “se traban”, es frustrante para ellos no sentirse comprendidos,  esta competencia comunicativa se ve truncada y limitada por no poder mantener una fluidez de palabra.

    La tartamudez es uno de los cuadros más frecuentes en la práctica clínica de foniatras y terapistas del lenguaje, predomina en el sexo masculino, en una proporción de 3:1, la edad de comienzo se coloca generalmente entre los 2 y los 5 años y  corresponde al 1% de la población preescolar.
     Con estos niños el proceso de desarrollo del habla no funciona perfectamente ya que puede haber una interrupción o un corte en el flujo del habla. Esta interrupción se conoce como disfluencia. De vez en cuando, los pequeños tienen problemas al hablar, recordemos que van aprendiendo y mejorarán con el paso de sus experiencias. Es normal trabarse al pronunciar una o dos palabras de vez en cuando, pero la disfluencia se convierte en un problema cuando interfiere con la forma de hablar diaria y cuando el problema es obvio para los otros. Un niño puede tener dificultades expresando sus pensamientos y también puede sentir vergüenza y frustración
     Los niños que tartamudean repiten una palabra o un sonido y arrastran las palabras. Otros niños llegan a tener problemas con otros sonidos difíciles para ellos.  Para poder identificar a un niño con esta dificultad del habla te mostramos la siguiente sintomatología:
  • Presencia de disfluencias en el habla, dadas por: interjecciones, prolongaciones, repeticiones (de sonidos, sílabas, palabras, grupos de palabras), bloqueos.
  • Subidas bruscas de tono.
  • .Alteración funcional de la respiración.
  • Excesiva tensión muscular en los órganos fonoarticulatorios.
  • Movimientos asociados, tales como muecas en la cara, inclinaciones de la cabeza, encogimiento de los hombros, golpes con el pie, etc.
  • Cambios en la tasa de velocidad del habla.
  • Aceleración en el ritmo cardíaco.
  • Temblores.
  • Sentimientos de frustración, ansiedad y vergüenza frente al habla.
     Los expertos  no saben con seguridad la razón por la que hablar resulta ser difícil para algunos niños, pero la mayoría cree que las dificultades del aprendizaje ocurren debido a que hay un problema con la forma en la que los mensajes del cerebro interactúan con los músculos y las partes del cuerpo que se necesitan para hablar; lo importante es que, independientemente del problema, hay solución.
     Si dentro del aula de trabajo te encuentras con niños con situaciones de tartamudeo se recomienda referirlo a un terapeuta del habla y del lenguaje. Previo a esto te recomendamos solicitar a tu alumno leer en voz alta, pedirle que pronuncie algunas palabras o que hable un poco dentro de un ambiente en confianza donde se sienta tranquilo y sin ninguna presión; esto con el fin de corroborar que realmente existe el tartamudeo de forma continua y que es incomodo para él. 
     Recordemos que el tener un problema del habla resulta ser vergonzoso para los pequeños e incluso los hace sentir tristeza o mostrar timidez. En muchas ocasiones  puede que decidan que sería más fácil si no hablaran tanto, pero como suele ocurrir con otro tipo de problemas, ignorar las dificultades del habla no hará que éstas desaparezcan.
     Es labor de la educadora hacerle sentir seguro y en confianza para que en lugar de ocultar un tartamudeo, se muestren abiertos sobre la forma en que hablan y se realicen los pasos necesarios para mejorar su habla. Es importante explicar la situación a sus amigos de clase y maestros del centro educativo, ya que en conjunto se trabaja mejor.

     Ten paciencia mientras el pequeño  termina de construir su pensamiento, y no tengas miedo de preguntar (con educación) que no entiendes lo que está intentando decirte y que te gustaría volverlo a escuchar. Ten siempre presente que la mayoría de los niños con patologías del lenguaje mejoran la forma en la que hablan, especialmente si practican y practican.
     El tratamiento de la tartamudez dependerá del grado en la cual se encuentre el trastorno. En caso de la llamada “tartamudez evolutiva o transitoria”, común en ambientes escolares, que se presenta alrededor de los 3 años de edad, se utiliza la terapia indirecta, es decir, se modifica el ambiente apoyándolo de la siguiente manera:
  • Evitar corregir o burlarse del niño.
  • Darle todo el tiempo que necesite para hablar, establecer contacto visual sin poner cara de susto.
  • Fomentar un clima de comunicación.
  • Realizar con el niño juegos no directivos y contarle cuentos.
  • Reconocer su dificultad.
  • Corregir en forma positiva, es decir que se muestre la forma correcta.
     Además de las sesiones de terapia del lenguaje, se debe apoyar al niño dentro del aula de clase para mejorar sus habilidades trabajando con él y llevando a cabo los ejercicios que le sugirieron, esto ayudará con el hablar diario. Poco a poco descubrirá formas nuevas o diferentes para hablar con más claridad.
     Al comienzo, es posible que el pequeño se sienta fuera de lugar, pero sólo habrá que darle tiempo. Pronto, si practican juntos y como se debe, se darán cuenta de la mejoría y tu alumno se sentirá más seguro al hablar. No lo hará perfectamente y no hay ningún problema, recuerda que “nadie habla perfectamente el cien por ciento del tiempo”.
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