Valores éticos de las escuelas, ¿práctica consciente o adorno de bienvenida?

Angélica Barrón Ortiz
Psicóloga Educativa
Lic. en Preescolar
Maestría en Educación Básica



Se habla y discute constantemente que los y las docentes tienen que estar preparados para afrontar los cambios que se presentan en la sociedad, ya que se corre el riesgo de ser socavados por el comportamiento y pensamiento de los propios estudiantes, por lo tanto, es importante mantenerse a la vanguardia en modelos educativos novedosos, en cuestiones tecnológicas, en herramientas psicopedagógicas para poder ser empático en los problemas que se presentan dentro del aula, en saber identificar problemas emocionales, en mantener un clima del aula apropiado para ejercer el proceso de enseñanza aprendizaje, etc., etc. Sin embargo, se pone poca atención o se desvía la vista a cuestiones referentes a prácticas sociales consideradas como estilos o formas de vida “diferentes”.

            Dentro de la formación y acción docente es recurrente escuchar sobre la implementación de los Derechos Humanos y a su vez, de los Derechos de la Niñez en las prácticas educativas como parte de la convivencia de toda la comunidad escolar. A su vez, cada escuela se rige por un código de ética traducido en valores que se transmiten y se practican por todos los actores educativos, valores tales como la solidaridad, respeto, igualdad, felicidad, honestidad principalmente dan la bienvenida a toda escuela de nivel básico.  Pero, ¿qué hacer frente a formas de vida, costumbres o actividades “alternativas” en las familias de los y las estudiantes? Es el caso de las familias de padres o madres del mismo sexo.  Una realidad muy real, que cada vez cobra mas presencia en todas partes del mundo.  Ante ello, ¿qué papel juega el o la docente?
            La respuesta a la pregunta anterior puede causar mayor controversia que el propio tema de las familias de padres o madres del mismo sexo.  En Argentina ha surgido la Editorial “Molinos de Viento” que está publicando cuentos para que niños y niñas entiendan a las familias gay, con títulos como “Anita y sus dos mamás”. Como era de esperarse, ha causado controversia y opiniones divididas, desde las más conservadoras hasta las mas liberales.  Muchas opiniones emitidas por docentes, los cuales de manera discriminativa desaprueban dichas publicaciones por considerarlas entre muchas cosas “literatura aberrante, asquerosas, actividad que privilegia la pederastia, promotores de la homosexualidad’ y un sinfín de calificativos que propician desde cualquier ángulo el odio y la reprimenda. En nuestro país son muchos los casos registrados en los cuales se ha impedido a los hijos e hijas de padres o madres del mismo sexo el acceso a la escuela o han sido expulsados de la misma.
            ¿Los y las docentes están preparados en los personal y en lo profesional para incluir “temas alternativos o diferentes” en la dinámica grupal? ¿El discurso de los valores que cada escuela maneja es meramente una falacia? ¿No se quiere aceptar la ignorancia sobre el tema y por eso causa miedo y temor? ¿El tema de la homosexualidad tanto en los y las alumnas como en los padres y madres de familia es un tema que se puede tratar en las Juntas de Consejo Técnico?
            Educar y trasmitir desde la niñez los valores universales genera futuras sociedades sanas en su convivencia. Es tiempo de forjar cambios no sólo en lo pedagógico, es necesario cimentar nuevas ideas basadas en la dinámica cambiante, de lo contrario el papel docente estará siendo alcanzado y rebasado por el futuro inmediato.



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