Mentiras en niños preescolares


Vamos tratar un tema de suma importancia para las docentes y los docentes de educación preescolar, que si no es atendido con particular atención puede desatar una serie de conflictos que serán difíciles de resolver en un futuro próximo ―conflictos en el área académica, familiar y social―. Hablaremos sobre la mentira en niños en edad preescolar.


Como docentes o padres de familia, en algún momento en nuestra clase o vida en el hogar, hemos dejado pasar de largo algo que denominamos: “una pequeña mentirilla” o “una mentira piadosa”, lo hacemos porque parece que no perjudica a nadie, que el autor de la mentira es un niño  carismático y su creatividad siempre nos hace reír. Pero vamos establecer algo desde un principio, la mentira es siempre una mentira, no hay mentiras cortas o largas; graciosas o simples, la mentira es la trasformación de un hecho real, es un engaño premeditado donde inventamos una realidad paralela para salir venturosos de alguna dificultad. Una mentira si no se detiene desde un principio será el motor para muchas mentiras más y  en el transcurso de los años tendremos a un ciudadano sin el valor tan esencial de la honestidad.  Pero vamos estableciendo este panorama paso por paso y aclarando algunas cosas:

a)      Según Jean Piaget el niño preescolar se encuentra en una etapa que se denomina preoperatoria (que va de los 2 a los 7 años) y una de las características en esta etapa es el desarrollo del lenguaje interno, el desarrollo cognoscitivo del pensamiento-lenguaje; es así que podemos ver a nuestros pequeños hablando solos (soliloquios), juagando a ser los maestros del colegio, a ser astronautas y marcianos, en fin. También en esta etapa Piaget describe un fenómeno llamado animismo; es decir, todos los objetos están vivos, las piedras, el sol, las sillas, o los juguetes ― ahí no hay ninguna mentira―. Es importante que como docentes o padres de familia dejemos que estas expresiones naturales en el niño continúen, porque están aprendiendo a interpretar y  reinterpretar el mundo mediante el juego libre. Pero hay que saber identificar que es un juego con exponencial imaginativo de un engaño. Por ejemplo: si el alumno al estar jugando al avión rompe un jarrón, éste no deberá ser reprendido dado que al correr y estirar los brazos está interpretando las alas de un avión y el vuelo (la realidad). Todo  parece indicar que fue un accidente, el niño deberá pedir disculpas y ayudar a reponer el daño yendo por la escoba o el bote de basura, en este caso  no hay mentira. Pero si el niño no quiere reponer el daño argumentando que no fue él, que fue el avión o su primo, o el viento del motor o un ave que pasaba por ahí. Es ahí cuando  intervenimos, pues es ahí cuando comienza a elaborase la mentira para cambiar la realidad y no verse comprometido con el hecho del jarrón roto.

b)      La mentira no nace, se hace. Es necesario decir que el ser humano no comienza su vida mintiendo, cuándo se le ha visto a un bebé llorar mentiras, jamás, las mentiras pueden comenzar a elaborarse cuando el habla misma se desarrolla. Pero no hay mejores  maestros para las mentiras que los adultos. Sin darnos cuenta, nosotros como docentes o padres de familia estamos instruyendo al alumno a decir mentiras. Cuántas veces como padres de familia hemos elaborado los deberes de nuestro hijo para terminar más rápido  y le pedimos al niño, le mienta al maestro sobre quién elaboró la tarea. O cuántas veces nos hemos negado al teléfono o a pagar una deuda frente a nuestro hijo. Eso son mentiras que pronto aprenderá a decir nuestro pequeño, está aprendiendo a evadir  responsabilidades. Los docentes no nos quedamos atrás, también mentimos; por ejemplo, cuando no planeamos nuestra clase y los materiales didácticos necesarios para su ejecución y optamos por jugar masilla o rompecabezas todo el día, eso es mentir y después le pedimos al niño que diga en su casa que trabajó mucho, ahí estamos injertando el fenómeno de la mentira.   Toda construcción de la realidad es una interpretación de la misma realidad y si nuestra realidad está llena de mentiras así mismo nosotros estaremos llenos de mentiras. Queremos honestidad en nuestros alumnos, comencemos por ser honestos nosotros con ellos.

c)      Los cuentos no son mentiras, son realidades paralelas necesarias. Es importante tocar al cuento como portador de texto no como portador de mentiras, cuando uno habla de los cuentos podemos interpretar un mundo de fantasía e imaginación ―lo que muchos interpretarían como mentiras―, pero es falso, la mentira tiene por objetivo evadir responsabilidad; sin embargo,  el cuento tiene muchas más funciones y ninguna de ellas es evadir responsabilidad, el cuento desarrolla el lenguaje y  agrega vocabulario, estimula la imaginación. El cuento nos ayuda a fomentar la lectura y  la estética en nuestros alumnos. Por lo tanto, en el cuento no hay mentiras, hay un mundo que nos ayuda a encontrar un abanico  de posibilidades de solución para los problemas de siempre.

En conclusión, no hay “mentiras piadosas”, las mentiras nacieron para evadir responsabilidades y es necesario que el docente y  los padres de familia estén al pendiente  de las mentiras y su erradicación, ya que es un fenómeno que puede ir creciendo y  perjudicar de manera radical  a nuestra sociedad, apostemos por la honestidad como tratamiento para las mentiras en nuestros pequeños.                             

           Psi. Miguel Ángel Dirzo
Licenciado en Psicología por la Universidad Nacional Autónoma de México. Docente de la Normal ENIMA. Experiencia educación preescolar en el Estado de México.   Miembro de la Academia Literaria de la Ciudad de México. Algunos de sus relatos han sido publicados en “Voceo de sombra: cuentos y relatos”. (2010). Academia de Extensión Universitaria y Difusión de la Cultura. UNAM.
Twitter: @MiguelDirzo
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