"No pido imposibles ni pagas, solo poder darle un futuro a mi hijo"

Una vecina de Pontevedra denuncia la pérdida del servicio de centro de día que tenía asignada su hijo, un niño de once años con autismo


Rosa María y Roberto en la calle Santa Clara. XJAVIER CERVERA-MERCADILLO
Rosa María y Roberto en la calle Santa Clara. XJAVIER CERVERA-MERCADILLO
La pontevedresa Rosa María Gabián, de 40 años de edad, se siente "desamparada" e invadida por el peso de la incertidumbre. El inicio del curso escolar está cada vez más cerca y todavía no sabe qué va a suceder con su hijo Roberto Castro, un joven de once años de edad que sufre una minusvalía psíquica del 68% y que tiene diagnosticado un trastorno del espectro autista,
El menor podrá seguir escolarizado en el centro de educación especial ‘Príncipe Felipe’, pero por primera vez en siete años perderá la plaza que tenía asignada en el centro de día que existe en ese mismo centro. El informe que le ha hecho llegar el Servizo de Familia e Menores alega que el joven necesita "otro tipo de ayudas y motivaciones" y aconseja su traslado a otros centros con "recursos de carácter especializado" con el fin de favorecer su "desarrollo integral".
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