¿Por qué mi hijo muerde a los demás?

Por qué mi hijo muerde a los demás?
Antes que nada las líneas que se detallan a continuación son orientativas, ya que no disponemos de datos de la realidad cotidiana del niño, la relación con el entorno y las circunstancias familiares en las que se encuentra el grupo familiar, pero para saber porqué tu hijo muerde primero debes observar un poco y guiarte por las probables causas que detallaremos a continuación.

¿Cuáles son las causas?
Las causas por las que tu hijo muerde pueden ser las siguientes:

• Exceso de energía
Muchos niños pequeños tienen un exceso de energía sin descargar y en ocasiones encuentran en la mordida una forma de liberar ese excedente, suelen estar acompañadas de risas y movimientos pendulares de cabeza y tensión en brazos y cuello.

• Molestias en las encías
Algunos niños están molestos por demás con sus encías y necesitan morder para calmarse.

• Desear llamar la atención
En ocasiones quieren hacerse entender y al no contar con expresiones fonéticas suficientes, recurren a la mordida para hacerse " ver " u "oír" intentan así llamar la atención tanto de un adulto como de otros niños.

• Manifestación de amor
Las mordidas suelen ser manifestaciones de amor y no de agresión y es importante que así se lo tome, ya que las impresiones que recibe de los que lo rodean en relación a sus acciones, le quedan registradas y son las que lo modelan.

• Sentimiento de apropiación
A través de la mordida, los niños intentan por lo general apropiarse un poquito de ese otro al que ellos quieren y el impulso por conocer y apropiarse, lo llevan a esta actitud, como cuando comenzaron chupando todo lo que había a su alrededor, ya que la boca es el primer vehículo a través del cual conocen el mundo.

• Descargas agresivas
En algunas circunstancias pueden ser descargas agresivas pero bajo circunstancias de mucha tensión para el niño o como acción para repeler u oponerse a la agresión de algún otro.

¿Qué debo hacer?
Ante todo debes mantener la calma. Luego debes corregirlo acercándote a él, no a los gritos desde otro lado, con un tono contenedor y con una actitud de comprensión y escucha. Además trata de propiciar el diálogo corporal, con una mirada de los ojos tierna y no de enojo. Recuerda de corregirlo diciendo pocas palabras que expresen que si quiere jugar con el otro debe tocarlo o mirarlo, que puede en vez de morderlo abrazarlo o mirarlo, que si quiere algo para morder que tome o pida un juguete, una fruta o un pedazo de pan. Que a los nenes y a los papás les duele su mordida, mientras que a los juguetes u objetos no.

¿Qué es lo que no debo hacer?
Lo que no debes hacer es quejarte de su comportamiento frente a él, ni tampoco pegarle o castigarlo. Recuerda que tampoco debes corregirlo a los gritos, menos aún desde otro lugar. Tampoco debes dejar que te muerda o muerda a otras personas sin decirle nada, como si nada estuviera pasando.

Si ponemos toda nuestra atención sólo en si muerde estaremos sin querer remarcando esta actitud y no otras que son más aceptadas. Pero si mostramos comprensión, si le damos otras posibilidades de hacer, irá canalizando esa energía que pone en la mordida en hacer otras cosas y entonces será positivamente canalizada y no quedará el resabio de una mala acción, sino por el contrario toda la vitalidad estará encauzada a lo creativo.

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